Con presencia del obispo Alejandro Goic, se presentará en Concepción libro Testigo 1973

portada libro testigoCon la mirada de un niño de 11 años, pero 43 años después, el padre Hernán Enríquez Rosas va relatando la tragedia que se instaló en su familia cuando, primero su padre y posteriormente su hermano, fueron detenidos y llevados a Isla Dawson, tras el golpe militar del 11 de septiembre de 1973. Ese recuerdo que se quedó guardado en su memoria junto a las cartas que le escribió y recibió su madre, permitieron dar vida a Testigo 1973, el libro que recoge parte de la vida de una penquista que había llegado a Punta Arenas en 1965, y que como otras miles, sufrió directamente la represión dictatorial.
El texto, que el padre Enríquez demoró tres años en escribir, fue prologado por el Obispo de Rancagua, Alejandro Goic Karmelic, quien conoció a la madre del sacerdote en su búsqueda angustiosa por tener noticias de sus seres queridos, cuando le correspondió estar al frente de la Iglesia Diocesana de Punta Arenas como Vicario Capitular. Esto entre el 30 de agosto de 1973 y el 27 de abril de 1974.

Así lo relata el Obispo Goic: “Una de las personas admirables que conocí en aquellos años fue la señora Norma, madre del autor del presente libro. Con perseverancia, con amor, con coraje de madre y esposa acudía a nuestra oficina en busca de respuestas ante tanto dolor e injusticia. Sus seres amados, su esposo y su hijo mayor habían sido detenidos por el solo hecho de pensar diferente…”

Si un valor tiene la historia de los Enríquez Rosas es precisamente esa vivencia familiar que marca la vida y deja huellas que perduran en el tiempo. Es un episodio más de lo que se vivió en esos oscuros y dramáticos días posteriores al 11 de septiembre de 1973, que deben ser conocidos y difundidos, como aporte a ese derecho a la verdad que nos asiste como parte de esta sociedad.

Así también lo entiende el Obispo Goic –quien cumplió una valiosa labor en defensa de los derechos humanos entre 1979 y 1993, en la Arquidiócesis de Concepción como Obispo Auxiliar-, y lo señala con claridad en el prólogo de Testigo 1973: “Por eso es tan importante seguir hablando de ello, sobre todo a las nuevas generaciones que necesitan aprender de la historia y sus dolores, para no repetirla más. No hablar del sufrimiento, esto es, ignorarlo, contribuiría a hacerlo crecer y a no sanarlo nunca. No se trata de masoquismo. No se trata de resentimiento revanchista. No se trata de una imposibilidad de perdonar. Se trata de rescatar lo más humano de lo humano, la dignidad de cada persona, y rendirle homenaje a esa humanidad. Nunca es tarde para romper el silencio y atreverse a hablar. En este contexto se inscribe, el testimonio que nos entrega el sacerdote Hernán Enríquez Rosas, a partir de una experiencia muy personal vivida junto a su familia”.

Y es precisamente esa experiencia de vida la que el padre Enríquez ha querido rescatar en este texto, como un aporte a la memoria reciente, teniendo como eje central las cartas que su madre, su padre y su hermano se intercambiaron durante el periodo en que estos últimos permanecieron recluidos en Isla Dawson.

En ese sentido ve el libro, como el rescate de lo vivido luego del golpe de Estado de 1973, para que “las nuevas generaciones lo conozcan y sepan qué pasó. No callar lo ocurrido en dictadura y por eso también tiene el propósito de la sanación, y de no olvidar lo sucedido, con un fin de venganza o revancha”.

Si bien el sacerdote conocía las cartas que su padre y hermano enviaban desde su lugar de reclusión, desconocía totalmente el contenido de las que su madre les remitió a ellos.

Fue luego de la muerte de su madre y durante el proceso de revisión y ordenamiento de sus pertenencias, cuando el padre Hernán Enríquez encontró una caja donde su mamá guardaba las cartas. Con cierto pudor las leyó y quedó asombrado de la esperanza y la tranquilidad que su madre les transmitía a su esposo e hijo, sobre todo porque en el hogar las cosas no eran fáciles. Esa entereza de su madre, demostrada también por otras mujeres que buscaban a sus familiares durante la dictadura, emocionó al autor del libro. Fue cuando empezó a pensar en la posibilidad de rescatar esa historia familiar y contarla para que otras personas también pudieran conocerla.

Y así se fue estructurando Testigo 1973, con la mirada de ese niño de 11 años y párrafos de las misivas familiares, que al final del texto se reproducen en su integridad.

Un mensaje de confianza y esperanza es lo que el padre Enríquez quiere transmitir, porque así como el ser humano es “capaz de hacer grandes obras, también es capaz de cometer actos perversos y crueles. El testigo de este relato es hoy un hombre adulto que no persigue revancha, sino lo mejor para nuestro país”.

Cuando la familia regresa a Concepción en lo ’80 a raíz del estudio de los hijos, el padre Hernán, que entonces estudiaba Filosofía en la Universidad de Concepción, nunca habló de lo vivido por su familia en dictadura.

En parte del libro, el autor precisa: “Hoy, desde una mirada adulta, formada y construida, siento -y pienso- que es necesario valorar esa parte de mi historia de manera madura, pero sin desconocer lo que mis familiares han escrito en sus cartas; sin olvidar lo que vivieron, pensaron y sintieron, coaccionados en su libertad física y, sobre todo, espiritual”.

Parte de esta historia será conocida con mayor profundidad durante la presentación del libro Testigo 1973, que se realizará en Concepción este jueves 11 de mayo, a las 18:30 horas, en la Gobernación Provincial. Comentarán la obra, el Obispo de Rancagua, Alejandro Goic y la periodista y presidenta del Consejo Regional Bío Bío del Colegio de Periodistas, María Eliana Vega.

escrito por TBB

Comparte esta información...
Share on FacebookEmail this to someonePin on PinterestDigg thisPrint this pageTweet about this on Twitter

  1 comment for “Con presencia del obispo Alejandro Goic, se presentará en Concepción libro Testigo 1973

  1. Edelmira Carrillo Paz
    9 Mayo 2017 at 15:42

    ¿Cuanto agradecimiento puedo sentir por este ser humano0 valiente y digno que se hace cargo de la historia de su familia y la suya propia para compartirnos una parte de nuestra historia traumática y silenciada de los miles de chilenos y chilena que añoramos saber la verdad?
    Sólo le puedo expresar mi sincero agradecimiento, mi reconocimiuento por siempre.
    A tí Maria Eliana Vegaq, mi profunda admiración por tu preocupación constante por los derechos humanos en Chile.

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *