Con emotiva liturgia, recordaron el Día Nacional del Detenido Desaparecido en Concepción

Con una liturgia sencilla pero muy emotiva, familiares de detenidos desaparecidos de Concepción, junto a un grupo de amigos, recordó el Día Nacional del Detenido Desaparecido. El arzobispo de Concepción, Fernando Chomalí convocó a la actividad como un signo de apoyo a la Agrupación de Familiares tras la suspensión de la inauguración del Memorial a las víctimas que estaba programado precisamente para este sábado 30 de agosto.

-No deberíamos estar aquí, es lo primero que dice el Arzobispo de Concepción, Fernando Chomalí. Son poco más de las 12:00 del sábado 30. Es el Día Nacional del Detenido Desaparecido y también la fecha en que debía inaugurarse el Memorial de los detenidos desaparecidos y ejecutados políticos de la región del Bío Bío. Pero la actividad se suspendió y los familiares junto a un grupo de amigos, se han reunido en la capilla del Arzobispado para rezar y compartir algo de lo que han vivido en estos largos 40 años.

-No deberíamos estar aquí, sino inaugurando el Memorial, recalcaba el Arzobispo, haciéndose eco del sentimiento que embargaba a los familiares de detenidos desaparecidos.

En un ambiente de gran emotividad se desarrolló esta liturgia, que el propio prelado ofreció a la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Concepción, luego de informarse que la inauguración del Memorial se suspendía.

Fueron los propios familiares quienes, al no darse claras explicaciones públicas, se encargaron de denunciar incumplimientos por parte de la Intendencia respecto de su compromiso de recuperar el Memorial que se ha visto afectado por el paso del tiempo y por los numerosos graffitis que lo cubren.

Una mezcla de indignación y de dolor se sentía entre los familiares. Por eso, los testimonios que se compartieron cargaron aún más de emotividad el ambiente.

Francisco Ugás, secretario ejecutivo del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior estaba acompañando a la Agrupación. Y al dirigir unas palabras habló de la necesidad de la memoria y reafirmó el compromiso con las familiares de la víctimas en cuanto a realizar las acciones necesarias para alcanzar verdad y justicia.

La larga lucha

Hubo testimonios de familiares. Como el de Julia Araneda, quien habló de su hermano Rafael, detenido en Santiago el 12 de diciembre de 1974. “Lo buscamos por todas partes y así logramos saber que estuvo detenido en Villa Grimaldi… Nunca más vamos a poder encontrar sus restos, pero al menos queremos saber qué pasó con él. Mi madre tenía la esperanza de que algún día volviera, pero sabemos que eso nunca sucederá, por eso queremos saber la verdad por dolorosa y terrible que sea”, dijo con voz quebrada por la emoción.

Un canto contuvo las lágrimas que se asomaban en los ojos de los asistentes… Luego habló José Luis Acevedo Alegría, hijo de quien fuera alcalde de Coelemu, hasta el 11 de septiembre de 1973.

Más que hablar de su historia personal, José Luis reflexionó sobre el presente.
“No deberíamos estar aquí como dice monseñor, pero una vez más hemos sido pasados a llevar y esto no se nos ha hecho a nosotros sino a nuestros seres queridos y eso es lo que nos duele. Nosotros seguiremos en la lucha… A lo mejor no se va a saber donde están, pero al menos verdad y lo mínimo de justicia. Queremos saber qué pasó con nuestros seres queridos. No podemos permitir que esto vuelva a ocurrir, un pueblo sin memoria es un pueblo sin historia. Este es un día especial para nosotros y estamos agradecidos de monseñor por este espacio para realizar un pequeño homenaje a nuestros seres queridos… Nuestra causa es justa, no somos personas con rencor. Sí queremos un poco de verdad y justicia”, dijo.

Fue Gladys Rodríguez quien continuó con los testimonios, como hermana de Héctor Roberto, detenido el 19 de septiembre de 1973. “Esta fecha es muy dolorosa porque se acerca el día de su detención, el 18 estaba de cumpleaños y el 19 fue sacado de mi casa. Este es un dolor grande, que nos ha dejado una huella profunda…” comentó y recordó los orígenes de la Agrupación cuando los familiares se fueron encontrando en su peregrinar por hospitales, estadios, regimientos, cárceles, viajando de un lugar a otro para saber. Y en ese caminar, encontraron el apoyo de la Iglesia Católica…“Y cuando tuvimos esta decepción, nuevamente tuvimos acogida de la iglesia a través de monseñor Chomalí”, dijo Gladys.

Apenas había terminado sus palabras, cuando llegó Elizabeth Velázquez, la otra coordinadora de la Agrupación, que había estado en el Memorial explicando por qué se había suspendido la inauguración a quienes llegaron por no haber sido informados de esta decisión.

Dijo estar enojada y triste a la vez por lo ocurrido y lamentó que desde la Intendencia no se hubiese dado ninguna explicación oficial de lo que había pasado.

Las palabras finales estuvieron a cargo del Arzobispo Chomalí, quien contó que en el Arzobispado la Agrupación tiene un lugar para reunirse y que eso es un orgullo para él.
“Admiro su tenacidad, su esfuerzo, lo que más me admira es que no quieren odio ni venganza, sino la verdad y la justicia y solo así van a encontrar la paz, porque la paz y la justicia se besan y la justicia es imposible logra sin verdad, por eso están en un camino justo y siempre van a encontrar apoyo en la iglesia, para que tengan descanso en el alma”, aseguró.

En cuanto a lo ocurrido, dijo que había sido muy lamentable y que por ello consideró que no se podía dejar pasara este día sin hacer algo.“ y les ofrecí la posibilidad de reunirnos a cantar, a rezar y a bendecir este grupo que sigue adelante por algo tan humano como es conocer la verdad y la justicia…“

“Las aprecio de corazón, son un testimonio de lo que significa ser una buena madre, hija, esposa y hermana, que da su vida por sus seres queridos y eso lo he visto y me llega mucho como persona y como sacerdote”, agregó.

“Soy un convencido que tenemos que seguir caminando en la búsqueda de la verdad y la justicia si queremos seguir por el camino de la democracia, porque ella no se construye desde el silencio y ustedes hacen una labor profética de recordar a la sociedad las brutalidades que se cometieron en Chile y que estas personas que tanto sufrieron, puedan tener la alegría de un duelo de sus familiares que fueron sacados de sus casas y arrancados de sus hogares simplemente porque no pensaban igual…”

Al cierre de la liturgia, el Arzobispo de Concepción leyó un poema que había escrito especialmente para los familiares de detenidos desaparecidos y ejecutados políticos. “Nadie como ustedes nos puede hablar del horror/ Nadie como ustedes nos puede hablar de la impotencia y del dolor/ Nadie como ustedes nos puede hablar de la arbitrariedad y la brutalidad/ Nadie como ustedes nos puede hablar del desgarro del alma…”

Por M.E.Vega
Fotos: Tribuna del Bío Bío

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