Comunicación y Desobediencia civil

“¿Cómo pueden ustedes defender la desobediencia de unas leyes y el acatamiento de otras?”. La contestación debe buscarse en el hecho de que existen dos clases de leyes: las leyes justas y las injustas. Yo sería el primero en defender la necesidad de obedecer los mandamientos justos. Se tiene una responsabilidad moral además de legal en lo que hace al acatamiento de las normas justas. Y, a la vez, se tiene la responsabilidad moral de desobedecer normas injustas.
Carta desde la cárcel de Birmingham.  Martin Luther King Jr.

Asistimos a un recrudecimiento en la persecución de medios de comunicación comunitaria; este jueves 30 de julio la Radio UV15 92.5 FM del cerro Las Cañas ha sido silenciada mientras otros medios, de similares características, tienen sobre si la amenaza de la autoridad administrativa por estar fuera de la “legalidad”.

Menudo argumento,indiscutible en un “Estado de Derecho” como el Chileno, el mismo argumento que se aplica para reprimir al Pueblo Mapuche, el mismo argumento que se ocupa para reprimir la manifestación social.

La pregunta es ¿ porque las comunidades organizadas insisten en “vulnerar” la ley?, arriesgando la integridad personal, y en el caso de las emisoras, además, las inversiones en equipamiento (que nos son menores), todo por cumplir con un imperativo ético, de defensa y promoción de otros modos de concebir el mundo, alejados  del concepto mercantilista que pretende apoderarse de todo el escenario mediático.

En nuestro país, día con día se vulneran leyes, sin embargo y si uno hace caso a las declaraciones de Mónica Madariaga, hay quienes pueden resolver sus temas por secretaria y hay quienes están destinados a sufrir siempre las penas del infierno, todo por una cuestión de poder y de recursos económicos.

El tema de las radios y televisoras libres, tiene por cierto un carácter de legalidad, pero también lo tiene de justicia, que no es lo mismo, así pues,  no se entiende que a las radios de mínima cobertura se les confine y limite en su emisión y concesiones, cosa que no ocurre con las emisoras comerciales, no se explica que cuando el Estado acuerda una ley express que beneficia a las grandes radios no se consulte a la radios de mínima cobertura, pero hoy que se legisla para crear el servicio de radiodifusión comunitaria se incorpore a la discusión a las emisoras de la ARCHI.

Ley pareja no es dura, reza el refran popular, pero pareciera que la balanza se inclina mas de lo que debiera, y no a favor de los sectores populares.

Todo parece indicar que la persecución de radios y televisoras comunitarias está desatada, tal vez sea tiempo que la ciudadanía use  similares mecanismos para perseguir la continua criminalización de los grandes medios hacia los sectores populares, para demandar información amplia, para exigir una distribución equitativa de las frecuencias y  un mejoramiento de la oferta de contenidos, mal que mal la titularidad última de las frecuencias es de la humanidad y no de los gobiernos o  los consorcios mediáticos.

Patricio Rivera Moya
Periodista
Miembro de AMARC Chile

Foto: mediActivista

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