Cómo 300 trabajadores complicaron a uno de los grupos económicos más importantes del país

por M.E.Vega de TBB
Cuando el 17 de mayo, los trabajadores eventuales del Puerto Lirquén decidieron paralizar sus faenas en rechazo a la disminución de cupos en los turnos, seguramente no imaginaron que transcurrirían 27 días antes de que pudieran volver a sus actividades. Finalmente, este domingo 12 de junio, y luego de un ampliado con los dirigentes y trabajadores, decidieron aceptar la propuesta de la empresa y retomar sus labores.
Marchando por las calles de Lirquén, los 318 trabajadores involucrados en este conflicto, junto a sus familias y amigos, expresaron su alegría por el acuerdo alcanzado. Rostros felices y también cansados. Gritos de triunfo y aplausos para quienes apoyaron y estuvieron respaldando esta movilización que mantuvo totalmente paralizado al Puerto de Lirquén y que ya se estaba extendiendo a otros terminales de la región y del país.

Los dirigentes de la Federación de Trabajadores Portuarios de Lirquén, Fetraport se notaban agotados, pero también satisfechos. Largas horas de negociación, reuniones de trabajo, análisis, conversaciones, solicitudes de mediación, además de la decidida actitud de los portuarios que mantuvieron a firme el paro, pese a las presiones recibidas, permitieron que finalmente alcanzaron un acuerdo.

Gabriel Alfaro, presidente de la Fetraport, emocionado, aunque tranquilo, explicó que se alcanzó el 80 por ciento de lo que pidieron.

“Estamos contentos, pero lo que nos tiene más contentos no es la parte económica, hay un lema que dice la unidad es nuestra fuerza, nosotros somos la fuerza de la unidad, hemos dado un ejemplo al país que unidos y trabajando juntos se pueden conseguir cosas”.

Recordó que el conflicto se originó por la disminución en los cupos de trabajo en los turnos. Frente a ese aspecto, el dirigente precisó que se consiguió instalar una mesa de
negociaciones por un plazo de 60 días, “donde trabajadores, empresa y representantes de la Dirección del Trabajo efectuaremos los estudios y podremos regularizar las cuadrillas”.

En todo caso, resaltó, que lo más importante es que los 318 trabajadores ingresarán a trabajar sin ninguna represalia. En lo económico, que Alfaro dijo que no era lo más importante -hay que recordar que el movimiento no nació por reivindicaciones económicas- “ pero nos acercamos al piso regional, teníamos diferencias de hasta un 100 por ciento en algunos casos y hemos crecido en gananciales entre un 30 y un 38 por ciento, lo cual es positivo”, precisó.

Para Juan Carlos Quezada, secretario de Fetraport lo más destacable de este largo conflicto fue la unidad alcanzada por los trabajadores. Mal que mal fueron 300 portuarios que de alguna forma pusieron en jaque a un poderoso grupo económico del país.

“Sabíamos que era una lucha contra un monstruo, pero la unidad, aparte de las lucas que recuperamos, la unidad y la dignidad de los trabajadores va por sobre todo. Hoy estamos más firmes que nunca y eso es lo mejor y lo más rescatable”, comentó con convicción Quezada.

Hay que hacer presente que la Compañía Puerto Lirquén pertenece en un 70 por ciento al grupo empresarial Matte y en un 24 por ciento el grupo Angelini.

“La unidad no se rompe nunca más”

El dirigente también agradeció y valoró el apoyo recibido durante esta larga jornada: “Estamos muy conformes por la unidad de los trabajadores, por la fuerza, por la ayuda de la comunidad, de los sindicatos de ENAP, de los pescadores, de los forestales, de toda la comunidad. Eso nos enorgullece y nos sentimos victoriosos, porque nos enfrentamos a un grupo económico grande, uno de los que domina el país y le demostramos que los trabajadores unidos podemos vencer”.

Gabriel Alfaro, al hablar frente a sus compañeros, también dio agradecimientos y pidió disculpas a las comunidad y a todos quienes se vieron afectados por esta movilización.

“Quiero pedir disculpas a la gente que le produjimos un daño colateral con nuestro movimiento, pero ellos deben entender que el camino de un trabajador para conseguir algo es éste, movilizarse. Produjimos algún daño económico a camioneros, a empresas exportadoras, al comercio de Lirquén, a nuestra propia familia, pero ese el único camino que tenemos y lo vamos a seguir usando cuando sea necesario”, recalcó.

Y Juan Carlos Quezada enfatizó que la unidad alcanzada entre los portuarios -incluyendo a los de Coronel y San Vicente- “no se rompe nunca más, creemos que estamos más firmes que nunca para seguir enfrentando los desafíos que nos puede poner el patrón. Ha sido una batalla ganada, pero nos quedan muchas más, porque todavía el trabajador en Chile es pisoteado y humillado. La unidad no se rompe nunca más, porque los trabajadores portuarios de Lirquén cuando haya un hermano caído ahí vamos a estar”, aseguró con vehemencia.

Tras entonar la Canción Nacional, los trabajadores finalizaron su manifestación y retornaron a sus hogares, mientras los dirigentes se dirigían a la Dirección Regional del Trabajo en Concepción, para firmar el acuerdo alcanzado con la empresa.

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