Comerciantes de Toltén enjuician ley de pesca: “Se terminaría también el trabajo para nosotros”

Una actividad indispensable como el pequeño comercio local podría verse seriamente afectada con la posible aprobación de la ley de pesca. Según comerciantes de la comuna de Toltén, la escalada de barcos industriales viene perjudicando desde hace años al sector artesanal, donde las caletas de Queule y La Barra son el principal sostenedor de pescado fresco en la zona costera.

Entrevista y fotos. José Luis Vargas

Nicomedes Concha trabaja hace 25 años como comerciante en las calles céntricas de Tolten. Cada mañana compra directamente a los pescadores artesanales de las caletas de La Barra y Queule, pescado fresco para abastecer a las familias tolteninas. El es uno de los que señala, preocupado, que la eventual aprobación de la ley de pesca “impactaría gravemente al comercio local”, cuando Revista Marejada le consulta sobre su opinión

Nicomedes Concha

“En La Barra sale el robalo, la corvina y salmón para comercio local; en Queule se adquieren las sierras y salmones. El pescado de estas 2 caletas se comercializa principalmente en las localidades de Toltén y Teodoro Schmidt llegando a venderse centenares de kilos de pescado al mes”, cuenta Nicomedes Concha.

Según el comerciante, a la gente le agradan los productos que se comercializan provenientes de estas 2 caletas: “Es un producto fresco que sale del mar y se vende de inmediato”, asegura.

Flora Martínez, también comerciante, destaca la importancia de consumir pescado fresco:

“Las familias de la IX región debieran consumir pescado fresco; es más sano para la salud, mucho mejor que un pescado en lata. Los propios médicos sugieren una alimentación basada en base a los nutrientes que entrega el pescado”, indica Martínez.

Luis Vielma y Flora Martínez

Un temor que ya se nota

Sobre la ley de pesca, hoy en tramitación en el Senado, los comerciantes tolteninos coinciden en que va a ser nefasta para su actividad.

“Trabajamos para abastecer a la comunidad de Tolten; nuestro trabajo es indispensable para la alimentación de las personas y si los pescadores artesanales ven disminuidas sus capacidades de captura, nos repercute directamente a nosotros”, alerta Luis Vielma.

La opinión de los comerciantes es que la ley de pesca “terminaría también el trabajo para nosotros. Entrando con mayor fuerza los barcos grandes se acabarían los peces y la gente no consumiría pescado fresco”, agrega Vielma.

“La ley nos parece malísima. Va a afectar a todas las personas que trabajamos del comercio y vivimos del pescado que se compra en las caletas”, asegura Flora Martínez.

Según Luis Vielma, la pesca de arrastre ya ha repercutido fuerte en la actividad pesquera artesanal: “Los barcos de arrastre se acercan mucho a la orilla y se llevan todo el pescado, como las sardinas. Cuando empieza a fallar la extracción se debe a que el pescado no tiene comida”, sostiene.

Para los comerciantes, en estos momentos se debe considerar lo que los pescadores artesanales están exigiendo:

“(La demanda de los pescadores) Le conviene a las regiones de la Araucanía y Los Ríos; nos conviene una buena ley porque la gente no va a poder consumir pescado. Si muere Queule y La Barra, se termina el pescado y no habría más trabajo para nosotros los comerciantes”, concluye Luis Vielma.

 

Nos van a controlar por el estómago

Juan Carlos Cárdenas, director de Ecocéanos, detalla que lo que va a generar la ley de pesca es la desaparición del comercio local, ya que la actual ley apunta a la concentración económica y la exportación a mercados internacionales.

“Las capturas pesqueras se quedan en manos de pocas empresas, esto implica que los comerciantes locales van a tener que competir con las grandes distribuidoras de recursos pesqueros. En el plano interno, los que van a tener mayor acceso al pescado van a ser los sectores de altos ingresos y consumidores internacionales”, recalca Cárdenas.

A su juicio, el efecto más inmediato va a ser el desabastecimiento de la población local:

Disminuirá el volumen de pescado disponible y aumentarán los precios. El comerciante pequeño desaparecerá porque el modelo apunta a que todo el acceso a los recursos más valiosos queda en mano de grandes empresas”.

El director de Ecocéanos también alerta sobre el control social que esto significa :

Si tú controlas el alimento de la gente, controlas a la población. Nos van a controlar por el estomago y nos van a expropiar nuestros recursos que son bienes de la nación. Esto es parte de un proyecto de control absoluto y totalitario del empresariado”, advierte.

 

Nota aparecida en revista Marejada #9

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