Colombia: Las mujeres rurales y el acceso a la tierra

Fuente: cinep

Más de 50 mujeres de toda Latinoamérica se reunieron desde el 7 al 9 de julio en el conversatorio La mujer rural: derechos desafíos y perspectivas y compartieron sus experiencias en torno a sus derechos y su situación frente a la propiedad de la tierra.

El evento, organizado por el CINEP- Programa por la Paz, junto con el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA) y la Coalición Internacional por el Acceso a la Tierra (Internacional Land Coalition), buscó enriquecer el conocimiento sobre los procesos de emancipación desde la pobreza y la marginación de las mujeres que viven en las áreas rurales, así como elaborar un inventario de instrumentos políticos y técnicos que les permitan erradicar las discriminaciones y ejercer sus derechos civiles, económicos, sociales y culturales.

Pero más allá de los objetivos institucionales, el conversatorio se convirtió en un espacio abierto en el que las mujeres pudieron dialogar, intercambiar experiencias y compartir tres días agitados y agradables en torno a los temas que les interesaban. Y, de paso, hacer uno que otro contacto, alguna rifa y una nueva amistad.


Las ponencias

La inauguración del evento se llevó a cabo en la Universidad Javeriana. Luis Guillermo Guerrero, Subdirector CINEP Programa Por la Paz, Josefina Stubbs de FIDA, Annalisa Mauro, Secretaría ILC, Magdalena León de la Universidad Nacional y Gilma Benítez de la Marcha de Mujeres Campesinas fueron los ponentes. Presentaron el contexto de los derechos de las mujeres y su situación frente a la propiedad de la tierra, su papel en la agricultura familiar y la economía en Latinoamérica, y concluyeron que existe una extrema desigualdad e injusticia de género.

En el segundo día del conversatorio, más de 40 mujeres campesinas de Colombia y otros países asistieron a las charlas sobre la promoción de los derechos de las mujeres en el contexto rural en las instalaciones del CINEP-Programa por la Paz.

Patricia Bruyn, funcionaria de GAJAT (grupo de apoyo jurídico por el acceso a la tierra de Argentina), resaltó que en su país el derecho más vulnerado es el de acceso a la tierra, entre otras razones, porque no forma parte de la política del gobierno. Además, relató las distintas acciones que su institución ha llevado a cabo a favor de la consolidación de ese derecho.

Por su parte Lea Montes, de la organización nicaragüense NITLAPAN, destacó que “las políticas de tierra son responsabilidad del Estado, no de las organizaciones sociales” y recalcó que “aunque muchas mujeres han accedido a la tierra, después la han perdido o vendido. Esto pasa porque muchas veces ellas tienen problemas de otra índole que les impiden trabajar de manera adecuada sus tierras. Por eso también es necesario identificar esos contratiempos y ayudarlas a resolverlos”.

En cambio Claudia Erazo, funcionaria de la Corporación Jurídica Yira Castro, explicó el caso de 19 familias de Chiboló que en el año 1992 fueron desplazadas por el paramilitarismo y que, irónicamente, cuando regresaron a su tierra, encontraron que los propietarios eran del mismo grupo que años atrás los había sacado de su hogar.

Erazo destacó la labor de la comunidad de Chimboló que decidió unir fuerzas y poner una acción de tutela para que las tierras les fueran devueltas, lo que les ha permitido, hasta el momento, poder habitar en ellas.
Experiencias

La participación de mujeres de toda Latinoamérica hizo que se compartieran experencias muy disímiles pero que, al final, no resultaron tan distantes. Por ejemplo, Dorina Hernández, de la comunidad de San Basilio de Palenque, describió el proyecto de los “cuadros”, unos grupos que se forman espontáneamente, pero cobran cuotas y se reúnen de manera periódica. Al momento de una emergencia como enfermedad o muerte, los cuadros ofrecen apoyo a sus miembros, cubriendo gastos de medicina y servicios fúnebres, entre otros.

Por su parte, Olga Zapana Alania, del Perú, narró su proceso en el grupo de mujeres ahorristas del Proyecto Sierra Sur. “Al principio nuestros esposos no querían que ahorráramos, ‘les van a robar’ nos decían, pero ahora ya no. Tenemos nuestros propios ahorros en cuentas bancarias y los sacamos cuando tenemos necesidad de hacerlo”.

En síntesis, el conversatorio se convirtió en una oportunidad para conocer la situación de otras mujeres, recoger recomendaciones concretas y fue un impulso para continuar trabajando hacia el acceso equitativo de las mujeres a la tierra.

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