Cobquecura, Trehuaco y Coelemu en pie de guerra: rechazan a 11 salmoneras

lobos-cobquecura-458x229Los habitantes de éstas localidades luchan para que el mar no sea intervenido por esta industria que ha demostrado ser dañina tanto para el medio ambiente como para las personas.

Cobquecura fue duramente azotada por el terremoto en 2010 y aún se ven los efectos del sismo al visitar esta localidad costera situada en la comuna de Ñuble, Región del Bío Bío. Sin embargo, a pesar de que han pasado 5 años de la catástrofe hoy la población lucha en contra de una nueva amenaza: la industria salmonera.

Esto, porque hay casi una centena de proyectos de cultivo de salmones que se pretenden emplazar en la Región y 11 de éstos estarían situados en Cobquecura, Coelemu y Trehuaco, ya que la empresa Inversiones Pelícano S.A., de capitales noruegos, ingresado esta cantidad, que en el fondo corresponden a un solo gran proyecto fraccionado en 11 partes que actualmente se encuentran en proceso de calificación ambiental en el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA).

Los 11 centros de cultivo que buscan instalarse en la costa de Ñuble están ubicados en Punta Santa Rita, en el río Colmuyao, en Punta Mela, Punta Monte del Zorro, en el Suroeste de Punta Santa Rita; Punta Achira; al norte de Cobquecura y en Punta Rinconada.

La empresa Pelícano S.A, fraccionó este proyecto con el objetivo de no realizar un Estudio de Impacto Ambiental sino una Declaración de Impacto Ambiental. En este sentido Edgardo Vidal, Presidente del Comité de Defensa del borde costero Cobquecura, explica : “Nosotros realizamos la participación activa ciudadana y realizamos 3 mil observaciones al proyecto, pero nos damos cuenta que la empresa al dividir el proyecto, hace burla de los grandes impactos en su totalidad”

Vidal  agrega que la iniciativa de defensa ante estos proyectos se genera desde la sociedad organizada: “Tuvimos la iniciativa como verdaderos afectados de hacer estas observaciones ya que la empresa no las realizó, ellos tenían un plazo legal de 30 días y esta empresa solicitó una prorroga de 60 días más ante nuestras observaciones”.

En los registros de la Subsecretaría de Pesca existen otras  72 solicitudes para instalar centros de cultivo en toda la Región del Bío-Bío. Las compañías solicitantes son Caleta Bay que ha realizado (28) , Cultivos Marinos Lago Yelcho que ha presentado (24), Congelados Pacífico(14), también Cermaq (ex Mainstream) que busca instalar cinco centros y por último; Marine Harvest que ha ingresado uno. Hasta ahora, en Lebu, hay 26 peticiones de instalación en el mar y que luego continuarían con su proceso de producción en tierra.

Impactos ambientales

Para el biólogo marino, Héctor Kol, uno de los problemas principales son la sobreexplotación de los peces silvestres para la producción del salmón. “El problema es que la industria fomenta la tasa de conversión de pesca silvestre a alimento para salmones o a kilo de salmón producido, entre 5 a 10 kilos de pesca silvestre por cada  kilo de salmón que estas empresas producen, esto es demasiado elevado”, expresa Kol.

 Otro aspecto según el especialista, es la capacidad de descarga de residuos, que en la actualidad no está normado: “No hay  investigaciones o estudios sobre la  capacidad de carga, es decir  sobre la generación de desechos sobre sistemas de cargas, no hay un límite en la normativa ambiental, entonces las empresas pagan por sus estudios, sin que exista una normativa que controle el tope máximo, esa concesión puede llegar desde 400 a 5 mil toneladas”.

Para Edgardo Vidal, este polémico proyecto agravaría más aún la contaminación: “Se pretende implementar estas salmoneras a 200 metros del ducto de la empresa Celco, a pasos del Santuario de la Naturaleza, lo que incumple la ley 19.300 articulo 11 letra A”.

Además el dirigente expresa que existen denuncias ambientales hacia la empresa Celco: “En la actualidad existen denuncias en el Tribunal Ambiental de Valdivia por exceso de vertimientos de la Celco, es decir la ley es muy blanda en temas ambientales, y ahora quieren implementar salmoneras en el mismo lugar”.

Otro impacto directo es la destrucción completa de la ruta  de paso de las ballenas, y el hábitat del delfín chileno.

Efectos sociales

Por su parte Cesar Águila, antropólogo y quien reside la zona, expresa que en la mayoría de las localidades tanto al norte de Cobquecura como en el sur, se deberían realizar procesos de consultas: “Deberían realizar procesos de consultas libres e informadas, en relación a los impactos sociales, que estas industrias podrían acarrear, además en esta área se encuentran zonas de pescadores artesanales otros actores que también podrían tener incidencias fuertes en su economía y turismo”.

En este aspecto, Kol relaciona los impactos sociales de Chiloé, con los posibles daños en Cobquecura, debido a que las prácticas son las mismas: “En Chiloé se produjo una ruptura del tejido social, pues estas empresas rompieron con las formas cotidianas de vida de sus habitantes,  prácticas como la minga, trabajo comunitario fueron desplazados por el trabajo asalariado”.

Además las precarias condiciones laborales son otro aspecto que Kol explica: “Estas industrias llegan y se argumentan en promesas laborales, en condiciones de esclavitud, y destruyen el tejido social”.

Por su parte, el Comité de Defensa del Borde Costero informó que acudirá a la Cámara de Diputados y a la Comisión de Medio Ambiente de éste organismo y si no hay respuestas positivas recurrirán a instancias internacionales. “Esperamos que la institucionalidad funcione y que se abra una puerta para nuestras demandas legales, por el bien de todos y no para el beneficio de los pocos que ensucian nuestro mar”.

Escrito por El Ciudadano.cl

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