César Valdebenito un confidente insobornable, provocativo

portadaPor Claudio Villanueva

En estos días comienzan a distribuirse ejemplares de su última novela “Correcciones Elementales” en las librerías de Concepción y de Santiago, ya está en las estanterías de Librería Estudio en la Galería Italia (y pronto tendremos noticias del lanzamiento de su novela en Concepción). Ha sido reconocido como un escritor provocativo, molesto para algunos y políticamente incorrecto. Es el mateo y pelusón de la clase, el irreverente, no militante, y buscapleitos con sus compañeros. En esta entrevista César Valdebenito dirá cosas gratas al oído junto con otras con las que hunde el estilete donde más duele.

César Valdebenito ha publicado los libros de poemas: El Jardín (Ediciones Lar, 1998), Urnas (Ediciones Lar, 1999), su libro objeto: La muerte de Bukowski, una polémica antología de poetas chilenos jóvenes (Premio a la reedición de las mejores obras publicadas en el año por el Fondo del Libro y la Lectura del Gobierno de Chile), y acaba de publicar su primera novela: Correciones Elementales (Ediciones Nuevos Vientos de Bolsillo, 2008). Ha colaborado como freelance para distintos medios: Letralia, Libros de Mentira, Literrae, Critica.cl, etc., Actualmente vive en Concepción, Chile.

SOBRE SU ESCRITURA

¿Cuál es el fin que deseas lograr con tu escritura?

Mi literatura no es un pretexto para limpiar mis propios nidos nocivos. No me interesa lograr ningún fin. No soy un tipo altruista ni mesiánico. Escribo porque no tengo nada más que hacer, escribo para sacar afuera mis obsesiones, escribo para asesinar los fantasmas que me persiguen, escribo porque estoy ocioso.

Sin embargo pareciera que deseas comunicarle al lector algunos de tus problemas

No, ningún lector perdona jamás a un escritor que lo utilice para su terapia personal.

¿Cuál fue la primera reacción de la crítica establecida ante tu literatura?

Al comienzo se rieron, luego comenzaron a poner caras de terror. Tal vez no advirtieron la profundidad de la olla en que yo estaba cocinando.

Tú eres escritor, ¿No encuentras paradójico haber publicado feroces textos contra la literatura?

Es justo lo que dices. La literatura es algo tan sucio como el resto de la vida.

Eso mismo debe provocar que tengas un público cautivo muy joven. Entiendo que frecuentemente eres llamado a dictar talleres literarios para los estudiantes de las Universidades.

Supongo que a los jóvenes les interesa lo que escribo porque lo hago con una mirada provocativa que escarba en las grietas de la condición humana. Ellos se dan cuanta que intento con una simple observación penetrar en los océanos de Marx, Spengler, Heidegger y Tolstói, con Dostoievski y Kierkegaard entre bastidores, es decir entrar en las cámaras de tortura de la conciencia moderna, y yo creo que si no se escribe de esa forma entonces ¿para qué escribir?

También es desconcertante lo duro que has sido con la narrativa chilena. ¿Es así?

He repetido hasta el cansancio que en Chile los narradores actuales son mediocres. He tenido el buen cuidado de no aprender nada de ellos. Es frustrante leer a Marcela Serrano, Simoneti, Lemebel, Camilo Marks, Fuguet o Rivera Letelier. A lo sumo son capaces de narrar un hecho pintoresco y engañar a ingenuos lectores.

¿Quizá encuentras alguna debilidad en común en todos ellos?

Claro, su debilidad es que no están en absoluto locos. No hay locura en ellos. Y la locura es muy interesante y primordial para un escritor. El escritor debe ser un poco extraño, o demente: solo un poco. Yo puedo sentir piedad o puedo ser despiadado, pero me gusta que un escritor sea algo loco, pues entonces nadie puede estar seguro de lo que puede esperarse que diga. Y cuando me pongo a escribir me gusta sentirme así: sin saber cual será la próxima frase.

Y ¿tendrán alguna cualidad que sea un vaso comunicante entre ellos?

Su incomparable capacidad para hacer llegar al cerebro innumerables impulsos poco interesantes.

¿Se ha hablado mucho de  la Next Generación de EEUU y del Dream Team británico, que importancia le das?

En primer lugar esas etiquetas son maravillosamente útiles para periodistas, académicos y críticos y engloban a un conjunto de escritores muy dispares en cuanto a calado, amplitud, simpleza, vulgaridad e incluso mediocridad. Lo importante es poder disfrutar en la perfecta soledad que se experimenta cada vez que uno se encierra en un libro y en el momento exacto saber discernir, sopesar, aquilatar cada página de esa lectura. Sin embargo no les doy ninguna importancia ya que antes de la Next Generation o del Dream Team se hacía buena literatura y eso es lo deseable, así que a esos nombres no les doy ninguna importancia como tampoco le doy importancia a lo que se ha llamado el crack, creo que dentro y fuera del crack existen excelentes escritores y también escritores que dejan mucho que desear. No creo en las necias palabras de Carlos Fuentes cuando dice que hoy podemos encontrar 100 escritores interesantes en América Latina. Supongo que a su edad se le permite decir semejante disparate. Parece un encargado de una tienda de apuestas con miedo a muchas cosas. En América Latina encontramos  8 o 9 escritores con cierta variedad de estilos, aproximaciones y temas y eso es decir mucho.

Para buena parte de la crítica Nicanor Parra es un poeta notable ¿Por qué rechazas la postulación de Parra al Nóbel?

Con la antipoesía de Parra entramos al incierto paisaje de la poesía escrita en Chile. Es evidente que gran parte de la antipoesía de Nicanor Parra se enmarca  en el chiste, el verso cursi y ramplón. De tanto tocar lo manido e intrascendente cae irremisiblemente en el lugar común. Reconozco que existe cierto humor, cierta ironía, pero eso no significa sensibilidad, profundidad, singularidad. También es verdad que el poeta es vitoreado por un importante número de lectores, tengo claro que ha ganado premios suculentos, pero eso no lo hace un gran poeta, ni siquiera un poeta pasable, y lo realmente penoso es que ni siquiera ha sido capaz de acercarse a interpretar el verdadero canto de las musas. Y, él, lo sabe. Hasta un cantinero puede estar dotado de humor e ironía y ser aplaudido por el populacho, lo cual no significa que sus palabras estén dotadas del zumo vital. Los que se subieron a la montaña rusa de Parra están demasiado mareados para darse cuenta de las banalidades que habla.

Tú has tenido la suerte de ser presidente del jurado de concursos de cuento y poesía para jóvenes escritores de la Región del Bío Bío. Te parece si hacemos un balance del actual momento de los jóvenes poetas en Concepción.

En Concepción el poeta joven, contando honrosas excepciones, me causa demasiada ternura, su ingenuidad es abrumadora, es un poco más inmaduro que en Santiago o al Sur: Valdivia, Chiloé. Acá se parte siendo casi pueril ante la escritura. Y lo fatal es que cada vez que le preguntas por sus lecturas te das cuenta que se reducen a ocho o nueve autores que él cataloga  de irreprochables y eso es maravilloso. Es un individuo que en el mejor de los casos cree haber leído y no ha leído. Y si le das una cerveza se engolosina con argucias y argumentos inconsistentes y contradictorios que anteceden a otros argumentos inconsistentes y contradictorios. Es claro que uno no puede pretender entrar en honduras con él. ¿Qué? Vamos a hablar de la literatura contemporánea, del simbolismo, de las mitologías apolilladas, del comentario social, de las alegorías políticas del narrador… ¿Qué? Vamos a hablar de la escritura regional escrita en dialecto, de los dos homosexuales de Ana Karenina, de la tardía traducción de Nabokov, de que toda traducción poética es una traición o de los importantes autores judíos (Singer, Bellow, los dos Roth, Malamud, Oz) y así podría seguir…. lo que quiero decir es que deberían tener un compromiso más profundo con lo que supuestamente aman. Ni siquiera les ofrezco restricciones masivas para sus masivas fiebres de ego. Ni siquiera les solicito que escriban, pero que les interese un mínimo la literatura. Sin embargo para ser justo debo dar crédito a dos o tres poetas jóvenes: Camila Varas, Carolina Escobar, Rodrigo Palominos. Y no quiero dejar de nombrar un cuentista: Francisco Javier Parra.

¿Alguna vez dijiste que Pablo De Rokha nunca fue un poeta mayor?

Sigo pensando igual.

Porqué tan categórico con respecto a nuestros poetas mayores.

De Rokha nunca ha sido un poeta mayor, su única habilidad era cocinar longanizas. Su poesía no tiene rigor ni oficio; Su poesía está tan podrida como los mediocres poemas de Darío o de Teitelboim; Lihn es una niñita mimada, su literatura de playa apesta; cuando pienso en gran parte de la poesía chilena me huele a una gran letrina (…) ellos nunca entendieron que las artes son inseparables, son una piedra irreductible, si entendemos esto podemos iniciar un camino electivo en donde todo a uno lo exalta.

Se da una pausa, toma un sorbo de café y arremete: Zurita es un cadáver literario. Fíjate que un par de meses antes de obtener el codiciado Premio Nacional, el beneficiado escribe un libro de poemas adulando al Presidente Lagos, se titula: Poemas Militantes. Me pregunto: ¿Poesía al servicio de la política y de beneficios propios? Es una marraneada.” Reflexiona: “Para mí no existe el canon ni la voz de la tribu, me gusta el caos, la nada, todo de nuevo… de chico me fascinaba Atila el Huno, me gustaba la visión de una lluvia de bombas atómicas.”

SOBRE CULTURA EN CONCEPCIÓN
¿Como ves la gestión cultural?

Debemos estar más con los pies en la tierra, sabiendo quiénes somos y quiénes queremos ser. Y una cosa que a mí me encanta: debemos dejar de soñar con Santiago. Porque ustedes todos viajaban a Santiago, continuamente se fugan de la ciudad. ¡Ya dejen de mirar a Santiago! Esto es Concepción en grande. Esta ciudad tiene mucha fuerza, mucha energía. Quizás aún no encauzada hacia una orientación compartida, pero, ¿por qué venerar Santiago? Esto es mejor: está vivo. Concepción es una ciudad emocionante, con una tradición cultural muy rica que hoy en día está absolutamente empobrecida.

Sí, el centralismo es un problema, pero el estado de las políticas culturales en la región ha ido mejorando

No sólo tiene que ver con nuestras políticas culturales sino con mucho más. Acá tenemos instituciones como Balmaceda 1215, Universidades y una gran cantidad de centros de arte y cultura, sin embargo las grandes instituciones reciben recursos del estado y privados de manera constante. Por darte sólo un ejemplo: Artistas del Acero debería ser un referente importante en nuestro modo de hacer cultura y no lo es. Su gestión es pobrísima, cuentan con enormes cantidades de recursos y un señor a cargo de la corporación los dilapida miserablemente. Vemos un enorme reportaje publicitario en la revista Tell sobre esa corporación, la cual es una revista que llega a una élite arribista. Es decir es una Corporación Cultural que se aleja cada vez más de la enorme cantidad de gestores culturales y de los artistas. Donde todas las decisiones pasan por una persona que no entiende nada de arte. Es totalmente absurdo. Debemos entender  la cultura como la atmósfera que facilita sentido a los ciudadanos. Pero si tomas la cultura por quién va a cantar en el Teatro Concepción, o por tomar a unos niños para dictarle un taller de violín, a mí me importa un rábano. Me importará después. La tontería cultural, que abunda, es pensar qué circo puedo montar para que algún director de empresa quede conforme con la gestión cultural. Por supuesto son personajillos lejanos al mundo cultural que mal administran recursos enormes. Y eso es solo la punta de iceberg. A la gestión cultural lo que le tiene que importar es que cada ciudadano sienta que su vida cuenta. Ese es parte de nuestro problema y la cuestión roza lo indecente si el halago ceba el interés. Como cuando el estado financia actividades culturales de universidades y esas mismas universidades se niegan constantemente a financiar actividades culturales de la gente. En Concepción los recursos están muy mal administrados. Concepción niega a sus artistas, antes no sucedía esto, pero hoy sí. Me dicen que yo sé criticar, pero no ofrezco soluciones. Pues inmediatamente les ofrezco una solución: cambien a los administradores. Aunque no creo que sean capaces de entender, a esa gente es muy difícil ponerles la cabeza en orden. Desde las diferencias, que son fantásticas, hay que pactar una ciudad común entre políticos, empresarios, asociaciones intermedias y ciudadanos. Y ese pacto, ese diálogo, debe renovarse de manera constante, porque la gente cambia. Y eso no se ha hecho. El problema que tienen es que son demasiado inteligentes. Cuando piensan una cosa ya creen que está hecha, resuelta. O peor aún: la piensan y se olvidan de ella. Y no, recién entonces viene lo mejor, que es implementarla. Percibo sin embargo que hay gente joven, que es más gestora, que sabe qué es montar las cosas y no se pierde tanto en el mundo de las grandes ideas como los administradores de los que te he hablado.

Sobre su actual novela
¿Cuéntanos cual fue el punto de partida de esta novela?

Es algo que se dio de manera muy natural, hace cinco años sacaba El Amante de l China del Norte, y allí publiqué una serie de textos que tuvieron una inesperada  acogida. Eran textos políticamente incorrectos, violentos en algún sentido, que hablaban de los quiebres y rupturas cotidianas que todos hemos tenido en nuestras vidas y que a mí me hacían mucho sentido. Me di cuenta que allí había algo mucho gran grande, una historia mucho más compleja y rica que pugnaba por salir a la luz. Ese fue el punto de partida. Luego me sentaba frente a una hoja en blanco, se me ocurría una frase o una situación y ya, así continuaba.

¿Parece una novela iniciática?

Hace algunos guiños a la novela iniciática, indudablemente esos rasgos existen, pero está lejos de ser una novela iniciática. Yo más bien diría que una novela que cuenta los quiebres de ciertas relaciones humanas, los fracasos de familia, los delirios y derrotas de una sería de personas bastante jóvenes y bastante viejas y en ese sentido es una novela coral.

¿La violencia también está muy presente a lo largo de la novela?

La violencia es algo muy natural en el ser humano. Es algo muy humano. Me parece algo muy interesante. Todos hemos practicado la violencia de algún modo y se paga un precio terrible por leer sobre violencia íntima: nuestros temores son atizados y la ferocidad soterrada que no queremos volver a encontrar en nosotros se agita incómoda en la tumba en la que ha sido confinada y eso es parte de lo que yo creo es el arte de la novela.

Antonio Skármeta y Marco Antonio de la Parra escribieron muy buenos comentarios sobre tu novela

Sí, han sido muy amables con estas páginas, quedaron muy entusiasmados y se los agradezco. También mi editora y mi productor se han portado de maravillas.

¿Cuál es tu personaje favorito?

Preiss, ese miserable hijo de puta. Y aunque es sórdido y miserable, es muy divertido

Comparte esta información...
Share on FacebookEmail this to someonePin on PinterestDigg thisPrint this pageTweet about this on Twitter

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *