Brasil: Hora del pragmatismo extremo y sin principios

Por Tereza Cruvinel

Los golpes del pasado ocurrían en el silencio de la noche y sorprendían al país. Ahora estamos en la inminencia de la deposición legalizada de una presidente electa y en un país cansado de la crisis la élite política cuenta las horas que faltan para el desenlace.

Parlamentarios y ministros del Partido de los Trabajadores (PT) denuncian una guerra psicológica para crear el efecto manada entre las bancadas y aseguran tener cerca de 200 votos para parar el impeachment. El otro lado dice tener votos de sobra.

Más de cien diputados se ocultan en la condición de indecisos para librarse de las presiones y saltar al barco vencedor. Son los legisladores que no soportan vivir fuera de un gobierno, de cualquier gobierno.

Sea cual fuera el resultado, Brasil no va hacia un paraíso. Al contrario. Pueden venir tiempos más amargos.

Nada indica que uno de los dos lados ganará por goleada como en 1992, cuando había un consenso contra Collor. El país continuará dividido en un eventual gobierno de Michel Temer y la bronca actual del antipetismo dará lugar al resentimiento de las izquierdas, de los movimientos sociales, de los que resistieron a la ruptura de la voluntad popular.

Subirá la bolsa y el dólar caerá en lo inmediato, pero los problemas estructurales no serán resueltos con la eventual remoción de Dilma Rousseff del Palacio del Planalto.

Después, cuando empiecen los sacrificios anunciados por Temer, las calles hervirán en su contra. La Explanada de los Ministerios también hervirá tras el resultado del domingo. Allí está el peligro, en el espacio separado por el muro de la intolerancia.

Es un palabrerío vacío decir que todo va a mejorar el domingo, si el “golpe” triunfa, como están diciendo tantos oportunistas en la Cámara de Diputados.

No es cierto que las instituciones saldrán fortalecidas. Saldrán en harapos. El recurso de un impeachment sin base jurídica consistente es prueba de que un sistema político no tiene capacidad para enfrentar crisis. Será necesario consertarlo, pero, ¿cómo?

Las reglas de convivencia democrática están rotas. No será el gobierno de Temer, etiquetado como golpista y traidor que conseguirá superar la polarización.

Sin votos para elegir un presidente, el PMDB se apertrechó en todos los gobiernos electos desde 1989. Ahora se prepara para dominar solito las arcas del poder.

El PSDB no da el brazo a torcer pero no era este su plan de venganza contra la derrota del 2014. Lo que buscó fue una nueva elección que le devolviera la chance perdida con Aécio Neves. Terminó convirtiéndose en la fuerza auxiliar del engranaje montado por el diputado Eduardo Cunha y Temer.

Si el impeachment pasa, tendrá que ayudar a sustentar el gobierno de Temer, quien puede ser candidato a una reelección en caso de que no haya un caos, reduciendo las posibilidades de una victoria de los socialdemócratas. Si vienen tiempos amargos, será socio de un gobierno impopular.

Los más desilusionados serán los partidos medianos que están dejando al gobierno. No habrá espacio para ellos en un gobierno que tendrá que contentar a todas las corrientes del PMDB, además de los “notables” que Temer quiere nombrar.

Y, por fin, que los indignados con la corrupción que se preparen. El Lava Jato saldrá de a poco de escena, algunos petistas seguirán presos, y la vida continuará.

Se habrán salvado los denunciados y delatados, especialmente los del PMDB. Cuando la gente que insulta a Lula en la avenida Paulista se de cuenta, la página ya habrá pasado.

Hablando del PMDB, es infinita la lista de los que no tienen ningún pudor ni incomodidad por la incoherencia. Pero el hijo de Sergio Cabral, el gobernador al que Lula más ayudó, votando a favor del impeachment es realmente un emblema del pragmatismo en la política.

Hasta el domingo, y especialmente el domingo, la miseria de la política se revelará en toda su extensión. Ya se está mostrando en estas horas, segura de que lo accesorio opaca a lo esencial.

Fuente:  Brasil 247

Comparte esta información...
Share on FacebookEmail this to someonePin on PinterestDigg thisPrint this pageTweet about this on Twitter

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *