BOLIVIA:Ya son 7 mil 500 los inscriptos a la Cumbre del Cambio Climático

Fuente: Pulsar

El canciller de Bolivia, David Choquehuanca, informó que más de 7 mil 500 personas ya se inscribieron para participar de la Conferencia Mundial sobre el Cambio Climático y Derechos de la Madre Tierra.

Audios disponibles:
David Choquehuanca, canciller de Bolivia (Conferencia inscriptos)

David Choquehuanca, canciller de Bolivia (Países pos continente que participan)

La conferencia se celebrará en la ciudad de Cochabamba del 20 al 22 de abril. Es una iniciativa del presidente Evo Morales.

El funcionario adelantó que ya han confirmado su participación representantes de más de 100 países.

Evo Morales convocó a esta cita tras el fracaso de la Cumbre de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre Cambio Climático de Copenhague (Dinamarca) en diciembre pasado.

Allí no se aprobó ninguna política destinada a luchar contra el calentamiento global.

Choquehuanca aseguró que casi 200 personas están trabajando en la preparación de la Conferencia Mundial, elaborando documentos en inglés y castellano relacionados a la armonía con la naturaleza y causas estructurales del cambio climático.

Las conclusiones e iniciativas consensuadas de ese evento serán presentadas ante la Cumbre Mundial sobre el Cambio Climático que se celebrará en Cancún, México, en diciembre de este año. (PÚLSAR)

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  1 comment for “BOLIVIA:Ya son 7 mil 500 los inscriptos a la Cumbre del Cambio Climático

  1. Luis Siles
    12 Abril 2010 at 23:43

    Hay demagogias de proporciones tan descomunales que pasan al ámbito del surrealismo, son imposturas al límite de lo diabólico, cinismos que necesitan algún superlativo.. Este es el caso de la la cruzada internacional a favor del medio ambiente y de la “madre tierra” que intenta presentar como su nueva identidad ideológica el señor Evo Morales, inciativa que tiene una consistencia ética parecida a una convocatoria de Osama Bin Laden a la Paz mundial.

    La producción de hoja de coca, sustento político, económico, y principal fuente de legitimidad presidencial, ha experimentado un crecimiento geométrico desde 2006, incluyendo el cultivo en áreas protegidas, y es responsable de la mayor devastación de las tierras fértiles en Bolivia desde que los conquistadores españoles decidieron acabar a plan de incendios el manto vegetal altiplánico. A la esterilización producida por el arbusto, que imposibilita cultivos posteriores y que ocupa según estimaciones 50 000 hectáreas, se deben agregar la la inmisericorde vertida de miles de litros de residuos altamente tóxicos de acido sulfúrico, cal viva y otros químicos, derivados de la masiva producción de cocaína que a migrado de sus lugares de producción en el oriente a zonas peri urbanas y rurales del occidente.

    Esta devastación es gravísima e ilustra la hipocresía de un gobierno que vocifera sobre el agua como un derecho humano, por ejemplo, pero que permite que la minería transnacional contamine como nunca los acuíferos del altiplano y como en el caso de San Cristóbal en pocos años habrá consumido por si sola tales cantidades que habrá convertido el sur de Bolivia en un desierto hasta debajo de la superficie.

    El “sagrado” lago Titicaca se ha convertido en una cloaca producto del derrame de aguas servidas que ha crecido sin que se haya definido una política pública sobre esta problemática que ha confinado la presencia piscícola a las áreas de granja y a las especies que aun toleran esta contaminación. En el carnaval de Oruro, bajo la etiqueta de respeto a las “culturas ancestrales” miles bailaron haciendo sonar instrumentos musicales y exhibiendo vestuarios hechos con especies en extinción sacrificadas expresamente ignorando no solo las leyes sino los ruegos de organizaciones medioambientalistas y ciudadanos.

    Ufano de su relativo y disminuido apoyo electoral, el gobierno seguirá sembrando las canchas de futbol de todo el país de césped sintético para que armonice con alfombra de basura plástica que acompaña al viajero a lo largo de todas las carreteras y que es la cotidianeidad de la mayoría de los pueblos, e incluso de ciudades como Oruro y Cochabamba. En esas condiciones presentarse como el gran medioambientalista es una desfachatez alevosa e inaudita, una indecencia grotesca.

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