Argentina: recuerdan a reportero asesinado a manos de agentes del Estado

José Luis Cabezas 14 años de impunidad / Señales

Los asesinos deben cumplir con las condenas que les corresponden

Este 25 de enero se cumplen 14 años del brutal asesinato del reportero gráfico José Luis Cabezas y la fecha encuentra a su familia y a todos los trabajadores de prensa levantando el reclamo porque sus asesinos cumplan, de manera efectiva, con sus condenas. El transcurrir de los años desde aquella terrible mañana en que se conoció la noticia de su muerte, y de que su cuerpo había sido calcinado en una cava de General Madariaga, cerca de Pinamar, todos los hechos que rodearon a la investigación y las decisiones judiciales posteriores tuvieron el vergonzante sello de la impunidad, tanto que en este momento no queda en prisión ningún condenado por el crimen.

El asesinato de Cabezas, en 1997, sacudió a la sociedad argentina porque quiso aleccionarla: el mensaje fue el de que no hay que meterse con el poder que recurre a los métodos mafiosos cuando algo no es de su agrado. Cabezas había hecho público por primera vez, y a través de una fotografía, la figura del empresario Alfredo Yabrán, uno de los más poderosos hombres de la década menemista. Así, con el mismo grado de impunidad, con la actuación de personeros y monjes de la sombra y de la muerte seguirían al de Cabezas otros hechos, la desaparición de Julio López y el también asesinato de Silvia Suppo, y en Rosario el crimen de la dirigente de las meretrices Sandra Cabrera, del que el próximo jueves se cumple un nuevo aniversario.

En febrero de 2000 ocho personas fueron condenadas por el hecho brutal. La Cámara de Apelaciones de Dolores determinó que para asesinar a Cabezas hubo un plan “deliberado y frío”, ejecutado por una banda compuesta por policías y delincuentes comunes. Estos últimos, detenidos en abril de 1997, fueron apodados Horneros por provenir del barrio platense de Los Hornos. Estaban ligados a la hinchada de club Estudiantes y trabajaban para algunos punteros políticos. Horacio Braga, Gustavo González, Héctor Retana –que murió en la cárcel-, y José Luis Auge fueron sentenciados a prisión perpetua como partícipes primarios. La Cámara también condenó a prisión perpetua, en carácter de instigador, al ex jefe de seguridad de Alfredo Yabrán, Gregorio Ríos, y a reclusión perpetua a los ex policías Gustavo Prellezo, en calidad de autor material y Aníbal Luna y Sergio Cammarata como partícipes primarios. Posteriormente, en diciembre de 2002, recibió la condena a prisión perpetua el ex comisario de Pinamar Alberto ‘La Liebre’ Gómez, acusado de liberar la zona para que se cometieran el secuestro y el posterior crimen.

Tiempo después, en 2003, la Cámara de Casación Penal bonaerense redujo las condenas de siete de los hombres que de una u otra manera intervinieron en el asesinato. El ex policía Prellezo fue el único cuya pena no fue atenuada, mientras la Cámara de Apelaciones de Dolores le otorgó el año pasado la prisión domiciliaria por un problema de salud. Si bien en 2007 la Suprema Corte de Justicia de Buenos Aires revocó la reducción de penas, por distintas resoluciones cada uno de los detenidos fue obteniendo la libertad condicional o la prisión domiciliaria, como Ríos.

El ex policía Sergio Cammarata fue retratado mientras trabajaba en una agencia de seguridad privada en Pinamar, mostrando una vez más que ‘la mano de obra desocupada’ rara vez estuvo sin tareas. El Sindicato de Prensa Rosario, como lo hizo otros años, se manifiesta por Justicia por Cabezas y por el cumplimiento efectivo de las penas de sus asesinos. En medio de tanta impunidad judicial falleció poco tiempo atrás, don José Cabezas, padre de José Luis, quien luchó por esa Justicia y murió en medio de la tristeza.

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