Argentina: Mapa de medios; Cambia, todo cambia

Fuente: linea capital

Por Javier Posse

Pasaron 26 años entre una norma realizada en nombre de la doctrina de la seguridad nacional, la 22.285, y una ley de la democracia (26.522) que tiene como pilares la libertad de expresión y la desconcentración de los monopolios. Un largo tiempo en el que fracasaron 70intentos en el Parlamento debido al sometimiento impuesto por los monopolios mediáticos.

En esta oportunidad, hasta último momento intentaron embarrar la cancha con un único objetivo: que todo siga como está; para ellos, la mejor ley es la que no existe. Pero la decisión política del gobierno y la participación de numerosos actores sociales (organizaciones de derechos humanos, sindicales, los pueblos originarios, las universidades, los medios comunitarios, etc.) pudieron más.

Ahora bien, ¿de qué manera la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (SCA) pretende descomprimir la concentración mediática? Actualmente, más del 80% de los mensajes que circulan en la Argentina son resueltos por cuatro grupos info-comunicacionales.

Veamos. El artículo 45 de la flamante normativa (llamado Multiplicidad de Licencias) dice que “a fin de garantizar los principios de diversidad, pluralidad y respeto por lo local se establecen limitaciones a la concentración de licencias”. La ley de SCA establece criterios diferenciados para analizar las licencias, según se trate del alcance nacional o local.

A nivel nacional una misma persona física o jurídica podrá tener hasta 10 licencias de radio y televisión abierta (aquellos que utilizan espectro radioeléctrico), menos de la mitad en comparación a las 24 que permitía el marco regulatorio anterior.

Dentro de ese tope de 10 licencias también está contemplado el servicio de televisión paga o por suscripción a través de las bandas de frecuencias de UHF y MMDS.

Además, independientemente de esas 10, se podrán tener hasta 24 licencias de televisión paga.

En el orden local, en tanto, el máximo de licencias permitidas será tres. Se podrá tener una radio de AM y una de FM o hasta dos, siempre y cuando en este último caso que existan más de ochos radios en el área primaria de servicio.

También se podrá contar con una licencia de televisión abierta o una para proveer TV paga; pero no se podrá contar con los dos servicios a la vez.

Otra de las limitaciones es que el dueño de un operador de televisión paga no podrá tener más de una señal de contenidos en su propio sistema. Pero ello no quita la posibilidad de que tenga la cantidad de señales que desee en otros prestadores.

Perder tentáculos

El Grupo Clarín, que controla más del 40% de los contenidos que circulan en los medios de comunicación, será uno de los holdings que más perderá.

La televisión paga es el negocio más redituable del grupo encabezado por Ernestina Herrera de Noble y Héctor Magnetto. Actualmente, alrededor del 50% de los abonados a ese servicio en todo el país pertenecen al multimedios.

Para su desgracia, otra de las reglas que establece la nueva ley es la imposibilidad de prestar servicios a más del 35% de los habitantes del país o de abonados.

En el orden local, en la ciudad de Buenos Aires el Grupo Clarín deberá optar por quedarse con Canal 13 ó una de sus dos licencias de televisión paga (Cablevisión y Multicanal).

Vale la pena aclarar que el decreto/ley 22.285tampoco permitía tener más de una licencia de TV por cable en una misma área de cobertura. Por ello, el COMFER había objetado la fusión de Cablevisión y Multicanal.

En cuanto a sus radios, podrá conservar Mitre (AM 790) y FM 100, siempre que el total de las licencias no supere las 10.

Con respecto a las señales de TV paga del Grupo Clarín, como TN (Todo Noticias), Volver o Magazine, no desaparecerán por arte de magia, a pesar de que el multimedios asegura lo contrario para sembrar escándalo en la población. A una de esas señales podrá distribuirla por su propia empresa de televisión paga, por caso Cablevisión.

En Bariloche, en tanto, el emporio de Noble y Magnetto deberá optar entre el Canal 6 de televisión abierta o su participación en Supercanal, operador de TV por cable en el que participa con un 20% en sociedad con el Grupo Uno, el multimedios de la familia Vila. En la localidad del sur del país el holding no posee actualmente radios.

El Grupo Clarín también tiene presencia en Bahía Blanca. Allí podrá seguir teniendo la radio de FM 96.5, pero deberá elegir entre el Canal 7 de televisión abierta y una de sus dos licencias de TV paga, Multicanal o Cablevisión.

Situación parecida tiene en Córdoba. Podrá continuar con las licencias de radio AM 580 y FM102.9, pero deberá decidir si se queda con el Canal 12 de TV abierta o con Multicanal.

En la localidad mediterránea el Grupo Clarín refuerza su presencia con La Voz del Interior, el diario de mayor tirada fuera del Área Metropolitana de Buenos Aires.

Por último, el Grupo Clarín podrá seguir siendo propietario de las radios de frecuencia modulada 99.5 en Tucumán y 100.3 en Mendoza.

El grupo español Telefónica, por su parte, no sufrirá pérdidas, ya que podrá seguir conservando sus nueve licencias de televisión abierta (Canal 11 de Buenos Aires -Telefé-, 7 de Neuquén, 8 de Córdoba, 8 de Tucumán, 11 de Salta, 5 de Rosario, 13 de Santa Fe, 8 de Mar del Plata y 9 de Bahía Blanca) y la titularidad de la señal de televisión por cable Telefé Internacional. La empresa cumple con la exigencia de no tener más de una señal de TV abierta por localidad.

Sin embargo, la empresa española no podrá concretar por el momento su anhelo de participaren el mercado de televisión por suscripción y ofrecer así el famoso “triple play” al sumar los servicios de telefonía e Internet de banda ancha, una posibilidad que estaba prevista en el proyecto de ley que ingresó al Congreso, pero que fue quitada luego en la Cámara de Diputados.

Esa modificación mereció el anuncio de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner en una conferencia de prensa que tuvo lugar en la Casa Rosada. “Hemos decidido aventar este escollo para lograr un consenso amplio y democrático”.

En cambio, sí podrán hacerlo las cooperativas de servicios públicos. Fecotel, federación que reúne a más de 250 cooperativas telefónicas, apoyó desde un primer momento la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. “Una vez que tengamos el servicio (de TV paga) en la misma base de usuarios de telefonía, las cooperativas podremos ingresar entre 300 y 400 millones de pesos”, aseguró el titular de Fecotel, Adalberto Bóccoli.

Daniel Hadad, poderoso en el mercado de radios, podrá seguir teniendo en Buenos Aires a Radio 10 (AM 710), pero deberá desprenderse dedos de las cuatro FM que posee (La Mega 98.3, Amadeus 103.7, Vale 97.5 y Pop101.5), por dos razones: el tope de FM por localidad es de dos -siempre y cuando haya más de ocho emisoras en el área de prestación- y porque supera el tope local de tres servicios.

La Mega, Vale y Pop se encuentran entre las cinco emisoras de frecuencia modulada más escuchadas, mientras que Radio 10 encabeza el ranking de AM desde hace varios años.

Con respecto a la señal de noticias de televisión paga que posee Hadad (C5N), podrá seguir funcionando como hasta ahora, ya que el empresario no es dueño de ninguna empresa de TV por cable.

El Grupo Prisa, dueño de El País, el diario más importante de España -que también tiene una edición latinoamericana-, es otro de los jugadores fuertes en radio. La única restricción que tendrá el holding respecto de su esquema actual es que deberá dejar de retransmitir los contenidos de Radio Continental en la FM 104.3.

Pero podrá seguir teniendo las licencias de Radio Continental (AM 590) y FM Hit (105.5) en Buenos Aires y las emisoras de FM de Mar del Plata (94.1), Río Cuarto (92.5), Tucumán (100.1), Rosario (100.1), Santa Fe (98.7), Corrientes(97.3), Salta (103.5) y Cipolletti (102.5).

Otro grupo que deberá desprenderse de radios es CIE de México. El consorcio, que también maneja el Zoológico de la Capital Federal, tendrá que elegir una de las dos AM que controla en Buenos Aires (Splendid 990 o Libertad 950) y deberá resignar una de sus FM: Rock & Pop (95.9), Blue (100.7) o San Isidro Labrador (95.5).

Este año, CIE vendió Radio América (AM1190) y FM Aspen 102.3 a Sergio Spolski, propietario de los diarios Buenos Aires Económico y El Argentino y la Revista XXIII, entre otros medios gráficos.

En tanto, el multimedios del ex presidente de la Cámara de Diputados Alberto Pierri deberá desprenderse de una de las dos licencias de TV paga que posee, aunque podrá seguir teniendo la señal de noticias Canal 26 y Radio Latina (FM101.1).

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El Grupo Uno, de la familia Vila, será junto a Clarín el holding de medios más desfavorecido. No tendrá inconvenientes con su participación del 50% en el canal de televisión abierta América; el restante 50% pertenece a Francisco De Narváez, quien sí debe vender, pero por ser diputado nacional. Ese impedimento también estaba vigente en la ley 22.285. Sin embargo, en Mendoza, donde los Vila (Daniel y Alfredo) comenzaron a construir su multimedios, el holding deberá optar entre la licencia de televisión abierta de Canal 7 ó la del operador de TV paga Supercanal.

Asimismo, podrá seguir teniendo Radio Nihuil, emisora de amplitud modulada, pero deberá desprenderse de dos de las cuatro FM que posee (Brava, Latinos, Montecristo y Ayer). Aquí se produce un doble incumplimiento: por un lado supera el tope de tres licencias, y por otro, tiene más de dos FM.

En San Juan, deberá decidirse entre Canal 8 ó su licencia de televisión por cable, que está a nombre de Supercanal. Pero podrá seguir conservando las radios Calingasta (AM 990) y FM Nuestra.

Una situación similar ocurrirá en San Rafael, donde tendrá que elegir entre Canal 6, de televisión abierta, y Supercanal. La diferencia con la otra localidad cuyana es que en la mendocina no posee radios.

En Rosario, en tanto, deberá desprenderse de una de sus dos radios de AM (LT8 y LT3). Sin embargo, no sufrirá modificaciones con respecto a sus dos FM (Cadena 100 y la 98.5).

En Córdoba y en Entre Ríos no sufrirá cambios. En el primer caso podrá mantener las radios AM LV2 y FM 94.9 (Río Cuarto), mientras que en el segundo continuará con las radios de AM LT15 Litoral (Concordia), LT41 (Gualeguaychú) y Radio Victoria, y FM Estación del Siglo y Meridiano, ambas de Concordia.

Por último, la normativa establece que quien disponga de una licencia de televisión por suscripción sobre soporte satelital (caso DirecTV) estará excluido de la posibilidad de ser titular de otro tipo de servicio de comunicación audiovisual.

¡Ropa sucia fuera!

La reglamentación de la nueva norma y la integración de los distintos órganos que ésta prevee son los próximos pasos para que la letra de la ley se haga realidad. En ambos casos, será fundamental el compromiso y la movilización del amplio abanico de organizaciones que la hicieron posible.

Empieza una etapa de reconstrucción de la comunicación en la Argentina. Desde hace muchos años la palabra está hegemonizada por los medios comerciales. Llegó la hora de democratizar y de que todos puedan hablar. Como cantan Los Piojos: “Yo sé que vendrán tiempos mejores”.

La madre de todas las batallas

“En las últimas décadas, la sociedad occidental ha atravesado un turbulento proceso de transformaciones que alcanza todos los ámbitos y llega a insinuar una verdadera ruptura hacia un nuevo horizonte. No se trata apenas de Internet y sus mundos virtuales de interacción multimedia. Son innumerables los indicios de que estamos viviendo una época limítrofe, un corte en la historia, un pasaje de cierto ‘régimen de poder’ a otro proyecto político, sociocultural y económico”.

La cita pertenece a La intimidad como espectáculo*, de la antropóloga Paula Sibila, y no hace más que contextualizar aquello que vemos a diario y que, por su proximidad, no alcanzamos a identificar con claridad. Se trata de cómo el acelerado desarrollo de las redes digitales, la omnipresencia de las corporaciones del info-entretenimiento y la mediatización de la política, pero también de la vida cotidiana, transforma las formas de sociabilidad y de construir hegemonía.

Asistimos a la transformación de un mundo hacia otro, como asegura Sibila: “de aquella formación anclada en el capitalismo industrial, que rigió desde fines del siglo XVIII hasta mediados del XX –y que fue analizada por Michel Foucoult bajo el rótulo de ‘sociedad disciplinaria’-, hacia otro tipo de organización social que empezó a delinearse en las últimas décadas”.

Ese nuevo tipo de organización social tiene en los medios de comunicación electrónicos y en las redes digitales un escenario central en la disputa por el sentido y en la construcción de la subjetividad, entendida ésta como una forma de ser y estar en el mundo.

Así lo certifican desde las cadenas internacionales de noticias y la producción a escala planetaria de información y entretenimiento hasta Internet, el correo electrónico, las redes sociales, el mensaje de texto, la telefonía digital, la mensajería instantánea, los blogs y las webcam, entre otros instrumentos que interpelan tanto el universo individual (cada vez más difuso) como el colectivo.

Nueva derecha

El impacto de las transformaciones reseñadas varía, según el lugar en el mundo desde el que se las mire: América del Norte, Europa y una parte de Asia concentran el 93 % de la red global de computadoras; el 42 % de los argentinos es usuario de Internet, pero casi dos tercios residen en la ciudad o provincia de Buenos Aires; de persistir las actuales condiciones socio-económicas, dos tercios de la población mundial jamás tendrá acceso a la red de redes. Sin embargo, esta verdadera revolución cultural no deja inmune ningún lugar del planeta.

“Y lo que quizás sea más penoso en esta sociedad del espectáculo –afirma Sibilia- en la que sólo es lo que se ve: en ese mismo gesto, también se los condena a la invisibilidad total”. La relación incestuosa, que según la autora, establecen las nuevas tecnologías con el omnipresente mercado, son propias del capitalismo actual, “un régimen histórico que necesita cierto tipo de sujetos para abastecer sus engranajes – y sus circuitos integra-dos, y sus góndolas y vitrinas, y sus redes de relaciones vía Web-, mientras repele activamente otros cuerpos y otras subjetividades”.

La sociedad mediatizada aparece entonces como una nueva forma de dominación. En este sentido es que Nicolás Casullo** sostenía que lo mediático, como nueva construcción “partidaria” en tanto derecha política, no remite a una sigla, tampoco “a un programa, a dirigentes, activistas, estructuras orgánicas con secretarios generales, vocales, votaciones internas y candidatos estructurando un medio de masas”, sino a cómo la edad del mercado neoliberal “decidió asumir y protagonizar la revolución cultural conservadora, ponerle nuevas explicaciones a las cosas, adueñarse de una opinión pública dónde ya no habrá político, líder, institución que pueda lidiar con esas nomenclaturas virtuales que bautizan”.

Discutir los medios y la comunicación, las corporaciones y los multimedios, supone mucho más que desentrañar negocios millonarios. Permite disparar múltiples sentidos sobre el proyecto político civilizatorio del capitalismo neoliberal, desentrañar sus formas de dominación y, en un mismo movimiento, pensar nuevas formas de resistencia y superación, dejando atrás aquellas que, por perimidas, son funcionales. En esto va la libertad del hombre y su proyecto emancipatorio.

* La intimidad como espectáculo, Paula Sibilia, Fondo de Cultura Económica, 2009.

** La modernización conservadora y el pensamiento intelectual, Nicolás Casullo, en Revista Pensamiento de los Confines Nº 22, julio de 2008.

Foto: marcosgras

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