Arco Sur

Por Renard Betancourt
Al final, ¿qué duda cabe?, la culpa de todo la tuvo el arco sur. En el travesaño de ese arco pegó el cañonazo de Pinilla y en el primer palo del mismo chocó el pelotazo pateado por Jara. Momentos en que comenzó a venirse abajo la confianza, la certeza, la absoluta seguridad de que no solo íbamos a pasar a cuartos de final, sino que directamente íbamos por la copa del mundo.

¿Quién podría pensar otra cosa? Más todavía cuando se trata de futbolistas que representan a un país sin contradicciones, donde todo el mundo chutea para el mismo lado, donde no hay diferencias de ninguna índole, salvo pequeñeces, donde los futbolistas mismos son el resultado de unas óptimas condiciones de formación en todos los ámbitos, ninguno conoció pobreza ni orfandad de especie alguna, nunca hubo carencias ni frustraciones, siempre tuvieron las mejores condiciones de todo tipo para salir adelante, los mejores soportes educacionales y culturales, las mejores asistencias en salud y preparación, en fin, resultaría impensable que la flaqueza de las piernas a la hora de tirar penales tuviera que ver con tempranas desnutriciones y otras situaciones de mal gusto, no, nada de eso.

Por lo demás, y a la hora de los balances, la gran tajada económica ya está siendo repartida, aunque nadie deba permitirse pensar que el mundial es un negocio de pirañas y gangsters (empresarios, dirigentes, periodistas y consortes varios), y donde los futbolistas no son sino gladiadores contemporáneos luchando en la arena romana de nuestros días y que, por lo demás, más allá de los dólares que perciban, son traficados como vulgares esclavos aunque ya no transportados en naves fenicias sino en modernos aviones supersónicos y aunque vivan en jaulas de oro, pero jaulas al final de cuentas.

Además, la roja iba en representación de un país donde no hay grandes experiencias en derrotas. Este pueblo casi no tiene noción de las mismas. Por ejemplo, la matanza en la Escuela Santa María de Iquique no ha quedado como un gusano de fuego en la conciencia profunda de las grandes mayorías ni tampoco el golpe de Estado de 1973 con su estela siniestra de asesinatos, persecuciones, tortura, y gravísimas consecuencias como resultado de la pérdida de las grandes conquistas económicas, sociales, culturales, psicológicas e históricas de todo un pueblo. Todo eso no incide para nada a la hora de evaluar el comportamiento de 23 hombres, hechos y derechos, sin nada de adolescentes o, incluso, de niños, que corren tras una pelota y dan lo mejor de sí para conseguir un trofeo que, en rigor, no vale un carajo sino a un nivel suciamente mitológico y más bien fetichista y que a la hora de los qué hubo no es más que otro instrumento de los poderosos de la tierra para mantener a raya, divididos y ultra divididos, a los pueblos del mundo. Y no solo para mantenerlos a raya respecto de posibles subversiones que vengan a echar pelos en la sopa de los grandes intereses, sino además para enajenarlos e idiotizarlos al punto de hacerlos creer que un triunfo en una cancha de fútbol pudiera tener algo que ver con conquistas relacionadas con el espíritu de pertenencia e identidad psicológica colectiva, salud mental o algo parecido a la verdadera felicidad humana.

En síntesis. Todo fue culpa del arco sur. El pueblo chileno ha sido siempre triunfador, nunca sitiado ni derrotado, ni aherrojado por sus propios -como se dice en jerga oficiosa- compatriotas, no, nada de eso.

La culpa de todo la tuvo el arco sur. Pero el pueblo chileno de todas maneras resultó invicto y su moral intacta e impoluta y ahora mira el futuro con optimismo, como siempre lo ha hecho, sobre todo durante sus numerosos triunfos ante catástrofes naturales, terremotos, temblores, incendios, inundaciones, etc., etc., que nada tienen que ver con desigualdades ancestrales y feroces diferencias en las condiciones de vida.

Al final de cuentas lo cierto es que siempre este pueblo se pone de pie, se echa las desgracias al hombro y sale adelante. Aunque salir adelante siga siendo lamer la mano del amo que sostiene el látigo y el mango de la sartén.

Malditos tres palos del arco sur.

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  1 comment for “Arco Sur

  1. Edelmira Carrillo Paz
    30 Junio 2014 at 1:27

    Tremendo artículo, doloroso, fuerte y verdadero. Nos pone los puntos sobre la íes a todo Chile que en el entusiasmo enajenante de los partidos y las ganas de ganar, nos dejamos llevar sin reflexionar en el sentido profundo de este evento mundialista que enfrenta dos realidades distintas entre entre el primer y tercer mundo …para gloria y majestad de los amos capitalistas que usan cualquier mecanismo para hacernos olvidar las realidades que vivimos…

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