Apuntes y voces sobre una marcha: desde educación, sociedades violentamente enfermas a Rodrigo Avilés

Rodrigo es una persona normal, difícil de desprestigiar por la prensa o carabineros, como acostumbran en estos casos. Rodrigo no es violento, ni anarquista, ni mapuche, ni supuesto terrorista. Rodrigo Avilés es estudiante de Letras de la Universidad Católica, de clase media, es padre, es hijo y milita en la UNE (Unión Nacional de Estudiantes). Hoy se encuentra grave en el hospital Van Buren de Valparaíso porque según carabineros “no portaba un buen calzado y resbaló cuando ellos tiraban agua en forma de lluvia”. Testigos e imágenes muestran otros hechos.

“La marcha ya había empezado a ser reprimida. Íbamos en retirada cuando nos encajonaron. Nos tenían sumamente acorralados y nos estaban atacando a todos con el carro lanza aguas, cuando a Rodrigo le llega un chorro directo” cuenta Luna Rojas, miembro de la mesa nacional de la UNE.

“Sólo en Chile dan de baja a carabineros por cumplir su labor. Qué mierda hacía Avilés, estaba jugando a las bolitas?” fue el atinado comentario de la concejala UDI por Las Condes, Carolina Cotapos, por twitter. Efectivamente, Rodrigo Avilés no jugaba a las bolitas, marchaba junto a sus compañeros por la inclusión de las demandas estudiantiles en la reforma educacional en curso. Reforma que advierten los estudiantes no está siendo estructural. El pitonero -quien manejaba el lanza aguas- fue dado de baja, pero la represión es una decisión política.

Rodrigo sigue en extrema gravedad, tiene una infección en un pulmón debido a la respiración mecánica. Su familia lo espera. Banderas y carteles revisten la puerta del hospital y un país entero se moviliza en su nombre y en el de 2 jóvenes muertos a balazos, por un “civil” en la marcha del 21 de mayo en Valparaíso. Diversos sectores observan que la violencia es generalizada. Ya no son sólo carabineros y algunos encapuchados, ya que ahora también son ciudadanos iracundos, en una sociedad día a día cada vez más enferma.
“Esto debió haberse desatado hace mucho tiempo (el rechazo a la represión), es lamentable que ocurra por el caso de Rodrigo y que no haya ocurrido hace años atrás. Lo que vemos es que hay una doctrina policial sumamente militarizada como herencia de la dictadura, que hoy hace mayor eco y de alguna manera interpela en mayor medida a la ciudadanía porque Rodrigo, que es un estudiante común y corriente, un estudiante luchador como muchos otros, en el que me imagino mucha gente se ve reflejada en él y en su familia y que esto sea cubierto no sólo por los medios, si no que sea un tema que se hable en todas partes” explica Luna.

Diversas organizaciones, con múltiples banderas de lucha y las más complejas siglas se manifiestan en contra de la represión: “Queremos rechazar la represión en las calles, respetar el disenso y las respuestas contrarias a las políticas de gobierno. Estamos en contra de la represión policial y favor de encontrar los culpables de las muertes de los estudiantes y no sólo a los estudiantes, porque cada vez que los trabajadores se han manifestados han sido reprimidos fuertemente” señala Mario Díaz Villegas, presidente comunal de Valparaíso del Colegio de Profesores de Chile.
Al menos acá, esta marcha se desarrolla de forma menos violenta, muchos avanzan con las manos alzadas y en silencio. Salvo por una molotov que cae en el techo de la Farmacia Cruz Verde ubicada en Avenida Francia, lo demás es basura quemada, literalmente. Santiago estuvo peor. Carabineros apenas interviene. Lanza agua en forma de lluvia (como nunca), pero plaga las calles de lacrimógenas. Grupos de jóvenes con máscaras resisten a la pestilencia. En la calle me preguntan: “¿Dónde está la cagá?”… emmm no sé que responder, porque no veo, como otras veces una gran cagada.

Veo eso sí que hubo algo de lo que nadie habló. La jornada de reflexión que los estudiantes sostuvieron durante la tarde, por la ausencia de programa y de agenda del Gobierno en materia de educación. Luna evalúa positivamente la jornada: “El objetivo del paro reflexivo era discutir sobre las demandas centrales, un pliego de demandas, para que todos los estudiantes de Chile vayamos en lucha por él (…) Hubo muchas universidades con asambleas llenas y la convocatoria a la movilización fue similar a las movilizaciones de las mañanas”.
Mientras carabineros asegura la casa de Guiseppe Briganti Weber, el sindicado como asesino de Exequiel Borvarán Salinas (18 años) y Diego Guzmán Farías (25), una chica le grita a carabineros desgarrándose los pulmones: “¡Ustedes cuidan la propiedad privada de los asesinos, de los ladrones, de los corruptos, ustedes deberían estar de este lado, porque nosotros estamos peleando por la educación de sus hijos, porque nosotros estamos luchando por los derechos de todos!”. En otras ocasiones la habrían tomado detenida, por gritona, por insultos contra la autoridad, o porque simplemente tienen que llenar la micro.

Pero esta vez no. “No vino fuerzas especiales desde Santiago, por eso está todo más tranquilo” me dice uno de los manifestantes, bien entrada la noche, cuando ya comienza a desvanecerse otra jornada de movilización nacional por la educación y el cese de la violencia policial, la más reciente de este jueves 28 de mayo. Y que todos sabemos no será la última.

Reporte de Sofia Fernández Mora, periodista y diplomada en Teatro, desde Valparaíso para VitrinaSur

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