Apuntes sobre una fuga penquista (y centenaria): Parrandeando por Santiago / I Parte

Se me puso entre ceja y ceja estar presente en el cierre oficial de los homenajes al antipoeta por sus 100 años de vida; su nieto, el Tololo, daría un concierto de piano en La Moneda. Viajar desde Concepción en medio de una semana laboral, digamos que no es tan fácil así como así para un triste mortal como uno. Pero Nicanor Parra se merece eso y quizás mucho más.

Acá un relato libre y en primera persona del periplo, donde -entre otras cosas- hubo un casual y desagradable momento con la Colombina (hija), fugaces pero positivas palabras con el ya mencionado Tololo y otras sobre rock and roll y algo más con Pablo Ugarte (ex yerno) y vocalista de los recientemente retornados Upa!.

15 de septiembre, 2014

Hacía bastante tiempo que no sentía ganas de escribir sobre algo real y concreto (escribir por obligación con el tiempo se puede volver una institución de un tedio insuperable). Es que cumplir 100 años de vida, sobre todo hoy en día, en un mundo desquiciadamente enfermo que se destruye a sí mismo de las más surtidas, masoquistas y silenciosas formas, pareciera ser una aventura reservada sólo para algunas misteriosas y admirables excepciones. Y Nicanor Parra sin duda es una de ellas. Don Nicanor, cabría agregar aquí, para subrayar explícitamente el debido respeto.

Más aún. Se suma también el hecho de que el matemático, físico, académico y poeta (o antipoeta para seguirle el juego) es uno los escritores más importantes y auténticos de la lengua de habla hispana en la actualidad. Y no es que lo afirme sólo por febril capricho el tipejo que suscribe estas líneas, sino muy por el contrario, lo han esbozado ya abiertamente de diferentes maneras referentes jevimetal del medio como el crítico Harold Bloom (1) -por citar a alguien de afuera-; los visionarios Gabriela Mistral y Pablo Neruda en su tiempo (2) -por citar al incuestionable nobel par de adentro- o el mismísimo Roberto Bolaño (3) –por citar a alguien de adentro pero casi de afuera-. Recordemos que este último sentenció: “El que sea valiente que siga a Parra”. Y a Bolaño hay que hacerle caso.

Ahora bien, podríamos seguir enumerando razones, pero esto no tendría mucho sentido para el fondo de lo que intentan comunicar estas páginas.

Día 1

Lunes 01 de septiembre, Concepción

Se me puso entre ceja y ceja estar presente en el cierre oficial de los homenajes, el viernes 5 de septiembre, mismo día que Parra cumpliría el siglo de vida. Su nieto, el Tololo, daría un concierto de piano, musicalizando los poemas que su abuelo registró con su propia voz en los 70. Cómo no estar. La simple idea de ser parte de eso me maravillaba.

Hice el llamado a mi pinta, con un posteo abierto entre mis contactos por ese extraño (y a veces tan triste y falso) artilugio llamado facebook. El objetivo claro y preciso: pedir alojo por algunas noches en Santiago, a propósito del centenario del antipoeta. Nada de formalidades, nada de pagar hostales ni llamados directos a los cercanos. A ver qué pasaba, como si se tratara de un juego experimental, a ver qué tan cierto era eso de que “Cuando andes por allá avisa pa’ vernos”, “Cuenta con mi casa cuando vayas a Santiago”, “Oye y cuándo una junta por la capital este año” y todo ese tipo de cosas que se dicen y que en la mayoría de los casos parecieran más (concluimos a la postre) por un impulsivismo protocolar contextual que por una duradera y sincera intención en el tiempo. Y no es que pretenda personalizar el mensaje, para nada, que no se malinterprete, lo digo en general, ya que esto podría aplicarse indistintamente a familiares, amigos, colegas, etcétera.

Cuento corto: finalmente tres personas me ofrecieron alojamiento. ¡Viento en popa!.

Y ahora al mirar por los espejos retrovisores, creo que los frutos que arroja experimentar con cosas tan cotidianas como estas es que uno se lleva muchas sorpresas, algunas que si bien podrían hacernos llorar a destajo, también hay otras que brotan como naturales contrapartes y son las que felizmente nos devuelven la confianza en la humanidad de la gente, incluso en la que menos lo esperamos. ¿Cómo todo en el vida no?

Inténtelo en casa, a ver qué sucede, y si desea me cuenta por interno, y lloramos y reímos juntos en el mes de la patria.

Día 2

Viernes 05 de septiembre, Concepción y Santiago

A mitad de semana comunicaron que por la lluvia el concierto se aplazaba para el sábado, pero por mi parte ya había adquirido el pasaje para hoy a las 12:30, el día de los 100 años.

El siglo de vida de Nicanor es ya una realidad. Son cerca de las 10 am y en un par de radios hablan sobre él y el Parrafraseo Nacional, la actividad organizada por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y consistente en una lectura simultánea al mediodía a lo largo de todo Chile de El hombre imaginario. Ahora bien, desconozco si la elección del poema fue hecha previa consulta al autor, a sus cercanos, o simplemente sólo por la gente del Gobierno. ¿Cómo se elige un poema oficial para actos públicos? ¿Qué se busca, en qué se piensa? ¿En qué versos encontramos las esencias y resplandores que deben llegar a todos por igual y alcanzar para todos?. Primera e inconclusa divagación centenaria.

Bien, sigamos. Uno que prácticamente ya no ve tele hace varios años -al igual que muchas personas que van apareciendo en el camino y fenómeno que va en paulatina alza tenemos la feliz percepción- esta vez la encendí para ver si abordaban el tema. Y entonces uno continúa con las divagaciones, a los aún inexpertos 32 años, nebulosamente entre ideas como estas:

¿Qué estará haciendo ahora Parra?

¿Estará pendiente de estas cosas?

¿Qué pasará por su cabeza y/más aún por ese músculo hueco

que hemos pactado en llamar corazón?

¿Se sensibilizará el ser humano a los 100 años en la misma intensidad

que a los 17?

(¿menos? ¿igual? ¿más? / ¿dónde habitarán los acentos y los tildes?)

¿Qué habría pasado si la Violeta hubiera llegado a los 100?

¿Estaría también alejada

del mundo,

de las cámaras y los flashes?

¿Son preguntas válidas? ¿son preguntas inútiles?

¿Son necesarias?

¿Qué opinaría de internet y las redes sociales?

¿Tendría teléfono celular?

¿Es legítimo saberlo? ¿Es legítimo preguntarlo?

Ya es mediodía y algo más. Ahora voy arriba de una micro Lota-Coronel-Concepción (4) trayecto al terminal Collao mientras me pregunto por milésima vez por qué diantres una vez más voy contra del tiempo y tras un destino fijo que se supone es para mí importante: ¿Sentimos placer inconsciente acaso tratando de ganarle una minúscula e insignificante batalla a ese gran dios llamado tiempo y que a fin de cuentas, junto a la muerte, son el parcito estoico e indomable por antonomasia?. En fin, seguía zigzagueando mentalmente sobre estas y otras cosas, cuando por la radio local se escucha entre los bocinazos y ruidos acostumbrados de la Avenida Carrera la voz de Nicanor en un confuso ir y venir: se trataba de extractos de los registros propios que el vate hizo de sus poemas por allá por los 70s. Entre lo frenético que suelen ser para manejar los choferes Lota-Coronel-Concepción (¡el mito urbano dice que siempre andan jalados para soportar las extenuantes jornadas!), el tiempo a contrareloj, los semáforos que se enredaban y desenredaban vertiginosamente en el verde-amarillo-rojo, más la voz de fondo del antipoeta recitando el aludido allá arriba El hombre imaginario, juro que todo ese momento me pareció uno de los pasajes más surrealistas cotidianos que he vivido últimamente. Si tan sólo al tipear estas líneas y recordarlo vuelvo a sentirlo nítidamente.

Concluí en ese lapso: está claro, no llegaré. Anda haciéndote la idea cabrito, y empieza a pensar ya en un plan b.

( … )

12:29 y estoy arriba del bus. Todo indica que le he arrebatado una nueva e insignificante batalla al tiempo. Acto seguido, otra acostumbrada payasada, que de seguro olvidaré en una próxima oportunidad: jurarme a mí mismo el nunca más.

( … )

Son cerca de las 19 horas, aún a bordo del bus / a un par de cuadras antes del terminal nos detenemos / “Los dejaremos por acá nomás” dice el asistente del chofer / unos brazos revolotean sublevados a mitad del pasillo / está la cagada en la Alameda escucho desde unos asientos adelante / “cuéntate una de vaqueros” vocifera un tipo visiblemente choreado / no sé dónde cresta estamos / pa’ dónde hay que caminar / siga la masa amigo, democracia y libertad del siglo 21 / minutos más tarde doy con el terminal y encuentro a mi amiga del alojo en el punto acordado / “te recordaba más alto” fue su piropo de entrada y el típico tipo de comentario que le gusta hacer para dejar en claro su displicencia de género (años que no nos veíamos, nos conocimos en Concepción en un taller de Pedro Millar por allá por el 2010 donde tuvimos que musicalizar una obra de danza & teatro precisamente basada en textos de Nicanor, dirigida por Leonardo Iturra y que se presentó posteriormente con el nombre de Parrandeando; también ella es de apellido Parra, casualidad pura, no frunza el ceño si estoy hablando en serio) / luego el asco y demencia del Metro / “Horario peak y la conchetumadre” dirían unos amigos que estudian literatura clásica / sálvese el que pueda, la consigna pegoteada a las frentes / hermosas amadas mías me quiero volver a Conce / ojos rojos irremediablemente irritados (¿quién privatizó el oxígeno en esta maldita y tóxica ciudad?)

Por fin en casa.

Un par de cervezas.

Mañana será el día.

Notas al pie:

1/ Harold Bloom sobre Nicanor: “Parra es, incuestionablemente, uno de los mejores poetas de Occidente”

2/ Gabriela Mistral, en 1938 en Chillán, cuando Nicanor tenía sólo 24 años, lo señala como “El futuro poeta de Chile”. Pablo Neruda, por su parte, escribe en la presentación de Poemas & antipoemas, en 1954: “Entre todos los poetas del Sur de América, poetas extremadamente terrestres, la poesía versátil de Nicanor Parra se destacada por su follaje singular y sus fuertes raíces. Este gran trovador puede de un solo vuelo cruzar los más sombríos misterios o redondear como una vasija el canto con las sutiles líneas de la gracia”.

3/ Roberto Bolaño afirma el 2001 en el texto Ocho segundos de Nicanor Parra, suerte de presentación de la exposición Artefactos Visuales del antipoeta en Madrid, España: “El que sea valiente que siga a Parra. Sólo los jóvenes son valientes, sólo los jóvenes tienen el espíritu puro entre los puros. Pero Parra no escribe una poesía juvenil. Parra no escribe sobre la pureza. Sobre el dolor y la soledad sí que escribe; sobre los desafíos inútiles y necesarios”.

4/ Las micros Lota-Coronel-Concepción, las mismas que bajo el “Chile de todos” de ese ontológico travesti ente político llamado Nueva Mayoría tiene en la zona en la actualidad a los estudiantes organizando marchas, cacerolazos y acciones públicas llamadas Descárgate, basta de abusos, basta de discriminaciones por el trato inhumano del que son objeto tras toda una mafia que controla el rubro y pareciera también a las autoridades correspondientes. (Un tema que de hecho está incluido en la pauta venidera de vitrinaSur.cl).

Por Douglas Alarcón Inzunza / periodistucho, escritorucho y musicucho / coordinador y jornal en vitrinaSur.cl
Exposición “Parra 100. Nicanor Parra, una vida en imágenes”, GAM, Santiago / foto: Douglas Alarcón I.

Exposición “Parra 100: Nicanor Parra, una vida en imágenes”, GAM, Santiago / foto: Douglas Alarcón I.

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