Affaire Labbé: ¿Nueva operación de inteligencia de los duros?

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Cristian Labbé Galilea es un coronel retirado del Ejército. Fue boina negra e instructor de comandos. Efectuó estudios superiores en la Academia de Guerra. Obtuvo en la misma Academia los títulos de Profesor de Estrategia y Geopolítica. Prestó servicio como encargado de seguridad del general y dictador Augusto Pinochet mientras era agente de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA). Se retiró del Ejército con el grado de coronel.

Tras el triunfo de la democracia, entró a militar en la UDI y fue electo Alcalde de Providencia en el año 1996, cargo que detenta hasta la fecha.

Durante la detención de Augusto Pinochet en Londres, Labbé viajó 14 veces a visitarlo. Además, como señal de protesta, suspendió la recolección de basura de las embajadas de España y el Reino Unido, ubicadas en Providencia. En el año 2003 fue interrogado por un caso de tortura en el centro de detención de Tejas Verdes, hecho que fue negado por Labbé a pesar del testimonio de varias personas que lo han reconocido como uno de los militares activos en ese centro de detención y torturas.

En septiembre de 2011, en el marco de la movilización estudiantil que ocurría en el país, Labbé anunció el cierre de los liceos de Providencia que estaban en toma -entre ellos el liceo Lastarria, el Liceo 7 de niñas y el Carmela Carvajal- y la exclusión de alumnos de otras comunas en el proceso de matrícula de los establecimientos para el año 2012. Las medidas recibieron críticas inmediatas desde el propio movimiento estudiantil, la oposición, el Instituto Nacional de Derechos Humanos,  y de personeros de Gobierno (Ministro de Educación y Ministro Secretario General de Gobierno). No obstante fue apoyado por la directiva de su partido UDI.

Labbé es un duro y cazurro, qué duda cabe. Ha sido formado en estrategia militar y geopolítica y si bien su carácter lo muestra a ratos como alguien impulsivo, no es dado a las improvisaciones en el terreno de la política. Es muy probable que el cierre reciente de los colegios de su comuna no sea mera casualidad y que en realidad sea parte de una operación de mayor envergadura, que busca evitar el acuerdo al que estaban llegando estudiantes y Gobierno, un acuerdo que sin dudas fortalecerá la educación pública y que tendrá además coletazos en otros ámbito, como el de la institucionalidad política. La probabilidad de esta  tesis aumenta  cuando se analiza su intervención en el programa Tolerancia Cero, sin siquiera tener que leer entre líneas.

Resulta evidente que el destinatario del discurso de Labbé no es el movimiento estudiantil, movimiento que por lo demás crece en forma proporcional a la represión que recibe. En Tolerancia Cero, Labbé le habla al Presidente Piñera y al Gobierno: los jóvenes usurparon los colegios, se desacató la autoridad, atacaron a los carabineros. Estamos en una sociedad descontrolada, es el relajo de la ley, se ha perdido el estado de derecho.  Hoy son las hordas que mandan. ¿Adónde vamos a parar?

Luego, deja caer otra crítica directa a la estrategia seguida por el Gobierno: “No puede ser que las personas pasen por encima de la ley y que las autoridades se sienten a negociar… Gobernar significa tomar las decisiones que importa el principio del auctoritas, sea esto popular o impopular. Se tiene que pagar los costos asociados a ello”.

Frente a la insistencia de Bofill de preguntarle por qué decide transformarse en protagonista justo en el momento en que el Gobierno estaba llegando a acuerdos, Labbé elude la respuesta directa y deja caer “yo creo que se gobierna así, con las cosas claras, y en ese sentido no me van a cambiar” y casi al final remata señalando “si el Ministro de Educación hubiese actuado como lo he hecho yo, tal vez la situación sería diferente”.

En algún momento de la entrevista, confiesa que planificó este escenario:“Esta no fue una decisión tomada desde la guata. Cuando uno planifica hace escenarios. Y este era un escenario posible”. Labbé, especialista en estrategia, no puede haberse desentendido de las condiciones de entorno. Era evidente que éste era el peor momento para haber hecho lo que hizo, cualquier análisis de amenazas y oportunidades así lo habría indicado a menos que sus intenciones fuesen diametralmente opuestas a las del Gobierno.

Otro momento estelar de esta función es cuando intenta crear confusión, señalando que  “llamé a La Moneda, quiero ser bien preciso, las autoridades sabían lo que iba a hacer. Yo no me mando solo… Me reuní con el Ministro de Educación”, cuestión que fue inmediatamente desmentida por el Ministro Bulnes. ¿Qué intención podía tener Labbé al inventar esta historia, si no la de introducir una nueva cuña de desconfianza en las ya debilitadas relaciones entre el ministerio y los estudiantes?

Otras frases que intentan ser algo así como golpes al mentón de un Gobierno debilitado: “Hay una confusión entre el ejecutivo y el legislativo, se prestan ropa unos a otros” o “Han marchado 1 millón y medio de personas y hay una sola persona detenida”.

A estas alturas van quedando pocas dudas de que el destinatario del mensaje es el Gobierno, y que el mensaje es claro y nítido: “no se debe negociar”. La pregunta que resta por dilucidar es ¿quiénes están tras esta operación? Habrá que estar atentos  al tablero político y observar los alineamientos de las próximas semanas. La primera respuesta obvia a la pregunta es “los sectores conservadores y duros de la derecha, a los que no les gusta para nada esta nueva forma de gobernar”. El apresurado apoyo de la directiva de la UDI a Labbé así podría testimoniarlo. No obstante, podría haber también algunos tapados que hasta ahora no se han mostrado.

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Foto: Josefina Gaete

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