A 31 años del asesinato de Rafael y Eduardo Vergara Toledo.

hermanos-vergara-toledo“Tenemos que aprender a ser generosos, dejar las trabas atrás, ser sencillamente consecuentes con nuestros principios… seguir adelante, sin mirar lo perdido…”. (Rafael Vergara)

“El tiempo no para”, dice una canción de Bersuit Vergarabat y el martes conmemoramos 31 años del asesinato de los hermanos Vergara Toledo, pero las balas disparadas aún continúan trazando el aire de Villa Francia, porque la impunidad sigue omnipresente allí.El tiempo, aún no ha juzgado a los que inventaron el montaje del asalto al almacén y a los periodistas que inventaron las acciones de esa farsa.

El tiempo no para de mostrar cada día con más claridad que los asesinos conocidos de Rafael y Eduardo, gozan de una tranquila y apacible vida, y es porque Jorge Marín Jiménez -sentenciado a 10 años y un día de presidio por el homicidio calificado de Rafael y el homicidio simple de Eduardo-, Alex Ambler Hinojosa, Francisco Toledo Puente -que recibieron una sanción de 7 años de presidio por el homicidio calificado de Rafael- y Mauricio Muñoz Cifuentes (quién fue extrañamente sobreseído), son delincuentes que, como dice Galeano, “no tienen una glándula que se llama conciencia que los pueda molestar por las noches”.

Y como el tiempo no para, el futuro repite el pasado por lo que los hermanos murieron, y la injusticia social sigue creciendo, el aumento del pueblo pobre está maquillado con los televisores de grandes dimensiones, la destrucción del planeta y su eco sistema no es la preocupación principal de los gobiernos, la violencia sostenida de los hombres contra las mujeres se ha naturalizado y la indolencia es parte de lo cotidiano. En definitiva, la destrucción de la vida que ellos defendieron hasta el último día.

Y en este transitar en la dirección contraria, Eduardo y Rafael, aún siendo solo dos hombres, se levantan contra el olvido y el encierro que pretende el poder con sus museos y monumentos y van mostrando que no hay derrotados, sólo caídos. Y ellos siguen en la memoria de muchos y muchas que se la siguen jugando por esa explicable manía de pelear por la construcción de un mundo donde todos y cada uno de nosotros y nosotras tengamos un espacio real, porque el tiempo no para.

El tiempo se amontona y cada año hay un llamado a continuar de pié, a negarse a olvidar, a rebelarse frente la amnesia oficial. Ser decente en un país donde esta escasea y ser dignos cuando todos se arrodillan ante los que detentan el poder, no es sencillo. Pero el tiempo, nos ha permitido el privilegio de ver año a año a Luisa Toledo y Manuel Vergara, madre y padre de Rafael y Eduardo, entregando toda su energía para que la impunidad no cubra totalmente el crímen cometido con sus hijos; quizás cansados con el paso de los años, pero con la fortaleza que los caracteriza invitan a la población a no callar, no olvidar, a seguir activos y organizados, imaginar el futuro con conciencia social y solidaridad, a respetar a los demás y entender que somos todos diferentes.

Y así en la Villa Francia, lugar donde vive la familia, recuerda a los caídos; en un espacio de libertad, donde la dignidad como persona, el derecho humano, que consisten en no obedecer ninguna ley y en no determinar sus actos más que conforme a sus convicciones propias, son los principios fundamentales que los rigen.

La libertad no puede ser realizada más que en sociedad y solo en la más estrecha igualdad y solidaridad de cada uno con todos y como escribiera Luisa Toledo hace algunos años atrás, “nos estaremos viendo en alguna plaza, en alguna calle, en alguna marcha…”.

agencia/rfletchern

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