Entrevista a Elena Varela

fuente: www.mediapinta.cl

Me tachan de delincuente, me aíslan y protegen a quienes se ven afectados por mi trabajo”.

La documentalista chilena nos relata su batalla por sacar a relucir la verdad de su caso, que es un emblema de la coerción de la libertad de expresión en el país.

El juicio oral a la documentalista chilena Elena Varela se iniciaba en principio el viernes ocho de enero, pero una solicitud del abogado defensor del implicado Kenny Sánchez, Pablo Ortega, aplazó el inicio del mismo hasta comienzos de marzo. La cineasta, que conversó con Mediapinta, enfrenta  los cargos de asociación ilícita, robo con homicidio y robo con violencia, arriesgando una pena de hasta 15 años de cárcel, todo ello bajo un proceso investigativo lleno de contradicciones, mentiras y montajes por parte de la Fiscalía. En este momento ella se encuentra con arraigo nacional y firma semanal.

La detención de  Varela, el 7 de mayo de 2008, se dio mientras llevaba a cabo la producción del documental “Newen Mapu” (Fuerza de la Tierra), en donde se interna en la zona del conflicto mapuche, entrevistando a sus dirigentes y develando la realidad de este pueblo originario. Vale destacar que esta producción ganó el FONDART 2007 para este tipo de realizaciones.

En el mismo operativo fueron detenidas Flor Domínguez Rosas, integrante del Consejo Regional de Arte y directora comunal de Cultura de la Municipalidad de Ercilla, Leticia Cárdenas, Sergio Reyes Matus  (trabajador de Mininco detenido en Temuco), Kenny Sánchez,  y Jorge Pineda Arriagada, chofer de colectivo en Villarrica.

Tras varios contactos informales con Mediapinta, Elena Varela aceptó conversar con nosotros para contarnos su historia y lo que espera que resulte de este difícil momento.

¿Cómo ha sido este proceso de año y medio?

“Ha sido un proceso doloroso, al principio, traumático, de resistencia total, de lucha para levantar lo que es la libertad de expresión. Ha sido una lucha judicial constante para desenmascarar de a poco la imagen y la historia que me han construido. Esta pelea no ha sido solo mía, sino que de gente de DDHH, abogados, familiares, compañeros. Ha sido un proceso doloroso, pero que se ha convertido en una necesidad histórica de desenmascarar a los poderes fácticos.”

La dureza con la que ha sido tratada es lo que más le ha costado superar; tras ser detenida, fue recluida en la cárcel de Alta Seguridad (CAS), donde recibió tratos vejatorios y la tortura de los agentes de seguridad.

“Los interrogatorios eran horribles, con el fiscal escoltado por agentes de los servicios de inteligencia del Estado, lo que es una imagen que uno tiene de la dictadura. Los organismos de seguridad actúan igual que la CNI o la DINA, no te matan o no te torturan, pero si te eliminan del sistema. Cuando inicié mi investigación había 3 o 4 presos políticos mapuches en la CAS, y ahora ya estamos pasados en los 100”.

Elena Varela es consciente de que la profundidad de su investigación para llevar a cabo el documental le está pasando la cuenta.

El proceso de la investigación judicial ha estado lleno de contradicciones ¿Qué conclusiones sacas de esto?

“El fiscal, Cervando Pérez, inventa pruebas. Es una situación de locura pues no sabes hasta qué punto puede llegar la mentira. Hace conexiones que no corresponden, crea situaciones burdas; por ejemplo, el hecho de que yo maneje me convierte en la encargada de transporte de un grupo subversivo. O cuando yo estaba trabajando en Temucuicui, mientras buscaban a un joven del grupo Lautaro que pasó a Argentina por un paso fronterizo de la zona, según la elucubración del fiscal, yo le presté apoyo”.

“Otro ejemplo de la farsa montada, y que demuestra la nula investigación de parte del fiscal, es que cuando yo visité a los presos políticos mapuches para hacerlos parte del documental, el fiscal indica que fue para confabular…, sin señalar que esas visitas eran parte del trabajo audiovisual y que hay registros donde se verifica mi ingreso a la cárcel con cámaras, luces, y el resto de material técnico…Esta es una situación tragicómica, donde los representantes del Estado son los principales protagonistas”.

¿Qué relación haces de tu detención con el trabajo que llevabas a cabo?

“Mi trabajo como documentalista está ligado a la investigación del problema mapuche y su causa, y es claro que he tocado intereses, al menos económicos, comprometidos en este proceso. La construcción de mi caso ha buscado desviar la atención de mi investigación, y al mismo tiempo salvaguardar los intereses que se encuentran comprometidos. Al crear cargos que no tienen relación con lo que yo hago, te anulan y aíslan del sistema”.

“De lo que me acusan no guarda relación con la ideología, no guarda relación con una creación que tiene un carácter político ideológico, sino que se relaciona con un delito (asalto a mano armada y asociación ilícita) con lo cual me tachan de delincuente, me aíslan, y así protegen a quienes se ven afectados por mi trabajo”.

Vale señalar que dado el carácter de “Newen Mapu”, la investigación de los organismos de seguridad comenzó desde el instante en que inició el trabajo. “Yo tuve seguimientos e intervenciones telefónicas por dos años mientras realizaba mi investigación en Temucuicui”.

¿Cual es el mensaje que se quiere enviar con tu caso?

“Con la invención de mi caso se oculta la trasgresión a la libertad de expresión que se está llevando a cabo. Los intereses económicos se lavan las manos, ya que quienes se encargan de esto es el Estado a través del Poder Judicial. Es una conexión lógica, ya que el aparato del Estado comulga con un sector económico”.

Los medios de comunicación tradicionales han ocultado tu situación. ¿Cuál es tu percepción al respecto?

“Los medios de comunicación han ido cambiando su visión respecto de mi caso. Hay gente que está obligada a firmar ciertas notas ya que los dueños de los medios tienen parte de interés en la zona de la Araucanía.  A partir de mi detención, hay gente que se ha dado cuenta de muchas cosas, periodistas que creían que podíamos opinar porque estamos en democracia. Bueno no soy la única en Chile que ha pasado por este trance.”

Vale la pena revisar la prensa de años anteriores para encontrar casos similares al de Varela, que sin mayor motivo ven paralizado su derecho a investigar ciertos temas.

El 17 de marzo de 2008, Christopher Cyril Harrison y Joffrey Paul Rossj, videístas franceses, fueron detenidos en Collipulli mientras filmaban a un werkén. Sus equipos y todos sus materiales fueron incautados y posteriormente recibieron una fuerte golpiza callejera por un grupo de unas doce personas. El 3 de mayo del mismo año, dos documentalistas italianos, Giuseppe Gabriele y Darío Ioseffi,  fueron detenidos y expulsados del país mientras hacían un registro audiovisual de una movilización mapuche en un predio de Forestal Mininco, reivindicado hace casi dos décadas por la Comunidad Chupilko.

En este sentido, Varela apunta a que tampoco existe un cuerpo legal que proteja a los documentalistas ni tampoco están las condiciones en el parlamento para que se apruebe la ley sobre el secreto de la fuente para documentales que descansa en el Senado desde 2008.

“Desde el punto de vista legal se ha intentado avanzar, ya que el gremio de documentalistas ha desarrollado una ofensiva para lograr leyes que nos protejan. Por ejemplo, los periodistas tienen por ley el secreto de la fuente. Al respecto, está durmiendo en el Senado una similar para los documentalistas, ya que en la Cámara de Diputados ya fue aprobada. La razón es que el Ministerio Público intervino a través de un informe que entregó a los senadores en donde señalaba que dicha normativa implicaba la posibilidad de proteger a elementos que afectarán a la seguridad nacional”.

¿A quién has recurrido para solucionar tu caso?

“He recurrido a la presidenta Bachelet para exponer mi caso a través de una carta, la que tuvo respuesta. En ella me señala que no tiene competencia para poder realizar alguna gestión a mi favor por la independencia de los poderes del Estado, y le pasa la pelota al Ministerio Público. También envíe una carta al Fiscal Nacional Sabas Chahuán, quien me respondió que debe mantenerse ajeno a los casos para respetar la independencia de los fiscales”.

¿Cuáles han sido tus principales apoyos en el país?

“El apoyo nacional se encuentra diverso, organizaciones de mujeres, medios comunitarios, el Juez Guzmán, el abogado Jaime Madariaga y la abogada María Pinto, quienes llevan mi defensa. En el caso de los documentalistas chilenos han sido muy presionados por el apoyo que me dieron, les quitaron financiamiento, por lo que ha debido restarse de las manifestaciones públicas”.

“En general, la reacción de la gente con mi experiencia es diversa. De todas formas, la incredulidad de la forma en que se ha actuado es impresionante. Imagínate para una familia concertacionista que su gobierno haga este tipo de cosas. Es como revivir los años de la dictadura”.

Y a nivel internacional, ¿has recibido apoyos?

“Si, a pesar de tener arraigo nacional he logrado los permisos necesarios y he podido viajar para contar mi experiencia. Fui a Suiza, en la sede las Naciones Unidas, gracias a una gestión del Parlamento Europeo, y a Buenos Aires en el Festival de la DOCA (documentalistas argentinos). De hecho, al juicio vienen dos observadores internacionales más algunos medios”.

¿Y cuál ha sido la reacción?

“En el exterior se sorprenden de lo que sucede en Chile. La imagen del país ha sido muy bien vendida, por lo que en el exterior les cuesta creer lo que pasa realmente. Debes sumar que en la presidencia está Bachelet, una mujer que estuvo presa, fue torturada y exiliada, y que además es socialista. Los medios de prensa extranjeros están muy interesados en mi caso, utilizándolo como un enlace hacia lo que sucede con el conflicto mapuche”.

“En Chile también nos hemos reunido con representantes de embajadas de Bélgica, Holanda, Suecia y Austria, además de la representante del Parlamento Europeo, para presentarles mi caso. La recepción de ellos fue muy buena, sin emitir comentarios de valor pero si mucha solidaridad”.

Finalmente, ¿en qué está “Newen Mapu”?

En este minuto se encuentra parado, respecto del trabajo audiovisual. Al momento de la detención se replanteó la película, finalizando la etapa de producción para pasar a la postproducción luego del juicio. Entonces eran cerca de 300 horas en cintas más material guardado en discos duros y computadores. Muchas cosas las perdimos, no están en la cadena de custodia de las policías; esto, al igual que el material de cámara y otros similares han sido reclamados, incluso hasta al fiscal, pero ya los damos por perdidos. Luego del juicio buscaremos las formas de poder recuperar dicho material.

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