Más allá del 80/20: El miserable trato del Estado a la pesca artesanal

Por Silvia Gutiérrez

A mediados del mes de junio se completó la cuota de captura de merluza del año 2014 para los pescadores artesanales impuesta por la Ley de Pesca, frente a lo cual el gobierno ofreció un bono de 150 mil pesos para tres mil trabajadores entre los meses de agosto a diciembre, con la idea de “aliviar momentáneamente” un problema estructural basado en el privilegio que el Estado le otorga a la pesca de arrastre y a las nueve familias dueñas del patrimonio pesquero.

La Ley de Pesca o “Ley Longueira” fue aprobada el año 2012 durante el gobierno de Sebastián Piñera, como marco regulatorio para la actividad pesquera, permitiendo la explotación gratuita de recursos marítimos a nueve familias,  las cuales fusionadas representan el 76% de la capacidad pesquera industrial y cuyas utilidades se estiman en 3 mil millones de dólares anuales.

Eduardo Quiroz, director del Sindicato de Pescadores de Caleta Portales y de la Confederación Nacional de Pescadores Artesanales de Chile (CONAPACH), conversó con La Radioneta y criticó “la lógica asistencialista de los gobiernos, la falta de seriedad y el poco respeto que existe hacia los pescadores artesanales y su cultura, en favor de los intereses capitalistas de un Estado neoliberal”.

Pesca de arrastre v/s pesca artesanal

La desventaja en la que viven los pescadores artesanales frente a la pesca de arrastre los hace  enfrentar  una nueva coyuntura.  El estado de agotamiento en que se encuentra la merluza y el jurel, mantiene a ambos sectores en disputa por la explotación de  la jibia,  único recurso que les permite a los pescadores y sus familias subsistir en este desigual escenario.

Y es que la distribución del 80% para la pesca artesanal y el 20% para la industria no es el único problema, sino que existen un montón de irregularidades escondidas durante décadas.

 El dirigente sindical, Eduardo Quiroz señaló  que se les acabó la paciencia: “Basta, nosotros vamos a sacar todos los problemas a la luz, porque no es sólo un problema de porcentajes. Aquí hay irregularidades en las concesiones marítimas, pesquería agotada, una Ley de Pesca que no nos acomoda por estar al costado de los capitalistas. Este no es un tema de ahora, hace años que se nos viene maltratando y que venimos acusando la poca seriedad de los gobiernos y del Estado”.

“Tenemos 200 millas de mar, que si las supiéramos cuidar podríamos tener siempre poblado el ecosistema. Si hubiese una mirada distinta por parte del Estado no estaríamos en esta situación. La riqueza que hay en el mar es inmensa, los pescadores podríamos estar viviendo dignamente y todos los chilenos y chilenas disfrutando de pescados y mariscos con los que en el pasado contábamos”.

A pesar de que hace pocos días la presidenta Michelle Bachelet cumplió su promesa respecto al 80/20, los pescadores artesanales esperan que la Ley de Pesca sea derogada paulatinamente. Los pescadores aseguran que con esta medida no se verían perjudicados  los trabajadores de las industrias pesqueras, pues los pescadores artesanales se encuentran preparados para entregar toda la producción a las plantas de proceso y que esto sólo molestaría a los nueve dueños del mar y aquellos políticos que han generado una “campaña del terror” dentro del Parlamento.


La plataforma social: una promesa incumplida y con letra chica

Paralelamente a la rebaja de las cuotas, los pescadores artesanales exigen el funcionamiento de una plataforma social. El gobierno de Bachelet accedió y se comprometió a mitigar el impacto de la reducción drástica de cuotas de pesca, que disminuye de las 24 mil a las 12 mil toneladas de extracción de merluza permitida. Hoy la plataforma no funciona, es ley, pero está vacía.

Eduardo Quiroz plantea que el gobierno estableció las condiciones de esta iniciativa, las que el cataloga como poca serias: “Ellos pusieron las condiciones, pésimas condiciones. Nos dejan a todos los viejos afuera, que el que no está activo no toca bono. A las finales, es para un grupo reducido y ¿qué significa eso?, pues división. Si no esto no es un concurso. Tenemos un montón de viejos que hace 10 años tuvieron que dejar de trabajar porque no había merluza ¿y ellos están diciendo que si no van a la mar no tiene derecho? Los políticos están teniendo una mirada profundamente arbitraria, poco comprensiva, alejada del trabajo mancomunado, donde los técnicos se juntan a conversar entre cuatro paredes”.

La falta de un trabajo en conjunto que permitiría buscar alternativas de ingreso para la gran familia de la pesca artesanal por otras vías como el turismo o con el mejoramiento de la calidad de las embarcaciones, hace reflexionar a los pescadores artesanales acerca de la forma de actuar del gobierno, asegurando que no ha existido una real intención por parte de las autoridades de entender la matriz de este conflicto que no ha logrado llegar en décadas a buen puerto.

LA RECUPERACION DEL MAR: UN COMPROMISO CON SU PROPIA HISTORIA

Pero el debate no es sólo economicista, los pescadores artesanales han sido testigos de cómo ha cambiado el mar, producto de la contaminación, de la usura, y de la implementación de nuevas formas de explotación que los  hace recordar con cierta nostalgia las enseñanzas de sus antepasados.

Don Eduardo recuerda que “en las caletas, sobre todo en Portales, se varaba el jurel, llegaba hasta la arena y la merluza se pescaba ahí donde están los barcos, ahí los viejos tiraban los espineles y salían llenos de merluzas bonitas, y el poblador cuando no tenía mucha plata bajaba a la Caleta y con 500 pesos comía toda la familia. Hoy día no, dos o tres merluzas chiquititas se venden en luca. Ha cambiado mucho el tema de la pesca y muchos de nosotros vivimos de esos recuerdos, recordando esos momentos lindos que se vivían en la costa de Chile y de Valparaíso”.

El contraste con lo que vivimos hoy es inmenso, con pesquerías agotadas, con una “merluza juvenil” , con  problemas medioambientales y el daño provocado por la pesca de arrastre al explotar el recurso en una etapa donde no se ha desarrollado sexualmente, impidiendo la reproducción y subsistencia de la merluza para el futuro.

Frente a este escenario los pescadores artesanales de las diferentes caletas de Chile, exigen sus derechos por todos los frentes. A nivel institucional exigen la creación de un Ministerio del Mar para así lograr nuevos debates que no son posibles hoy al interior del Ministerio de Economía, y por otra parte, a nivel sindical, han logrado organizar emblemáticas protestas y enfrentamientos que buscan instalar un nuevo discurso basado en la cultura de la pesca, en la dignidad laboral, en la producción consciente, en la alimentación saludable y por sobretodo, en humanizar el trabajo de mujeres y hombres que contradictoriamente no tienen para comer, porque los “peces gordos”  se han devorado todo lo que hay tanto en la tierra como en el mar.

Fuente: La Radioneta

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