“Incluso la solidaridad se da en Chile bajo la lógica individual del mercado”

Pablo Salvat, doctor en Filosofía, director Magíster en Ética Social y Desarrollo Humano Universidad Alberto Hurtado

Fuente: Genera

A partir del terremoto se ha hablado de pérdida del sentido de comunidad, ¿Cómo interpreta lo que develó el terremoto en términos sociales?
Ha habido mucha atención de la prensa a los saqueos de personas o grupos a las grandes tiendas, pero un intento de lavar la imagen de las inmobiliarias, constructoras y el poder económico. Es decir, hay ciertas personas que pueden no cumplir y está establecido en contrato, y por otro lado están los ciudadanos que tienen la obligación de portarse siempre bien, pase lo que pase. Esto refleja que el orden social en Chile no viene legitimado desde abajo, desde acuerdos ético políticos, en prácticas y formas de vida, sino que está asegurado desde arriba hacia abajo. Este es un contrato social cuyos mayores garantes son las fuerzas armadas y el poder económico, los administradores son la elite política y donde parte de la ciudadanía se sube al carro de distintas formas: coimea, trafica, hace corporaciones, juega con las reglas del juego.

¿Se puede hablar hoy de una ética comunitaria?
Todo el tinglado económico requiere una ética para funcionar, pero esa es la ética del mercado, que tiene su límite en los contratos y no se pregunta por el bien común ni por la justicia social, ni por las necesidades de los más desposeídos. Así, el tema de la ética nunca lo tratamos en relación con la política ni la sociedad, siempre en función de las conductas individuales, lo cual refleja la liberalización de nuestro modo de pensar. El gran problema, porque hay intereses ideológicos, es que no se conectan las actuaciones individuales, grupales o corporativas, con las estructuras de la sociedad. En esta perspectiva, la interpretación es que hay individuos que andan robando y saqueando, no habría ningún problema de fondo.

¿Qué opina de los discursos de unidad nacional, la idea de un Chile solidario?
Una cosa es la caridad, incluso la solidaridad horizontal, y otra cosa es la existencia de estructuras justas, salarios justos, decisiones participativas e informadas. Con la Teletón se nos alienta a esta solidaridad compasiva horizontal. La invitación es ir y dar, y después volver a su casa y olvidarse. La solidaridad es una virtud imposible de imponer por decreto, es un llamado a tu capacidad de empatizar con el sufrimiento de otros, con lo que dejas fuera la lucha por la igualdad y por una sociedad más justa. Queda como que no es un problema de justicia, de mejor distribución de los poderes, la educación, el respeto. Todo es en la lógica individual, incluso la solidaridad.

¿Cómo imaginar un Chile post terremoto?
Esto que ha pasado es como un laboratorio del estado de la sociedad. Lo más probable es que después de juntar sacos de harina y tarros de comida, el ombliguismo vuelva. Nuestro problema es que vivimos en una democracia protegida y elitaria con redes con el poder económico. Y esta amalgama del mundo de los negocios y cosa pública, es la mayor prueba de neoliberalización. Así, se nombra como Intendente en Concepción al dueño de uno de los edificios con daños estructurales. Este no ha logrado ser un orden legitimado en lo político ni en lo económico porque no se nos ha dado la oportunidad de decir qué país queremos, y eso se da cuando hay una Asamblea Constituyente.

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