“CADA PERSONA DEBE SER LIBRE PARA VIVIR Y TRABAJAR DONDE DESEE”

Manuel Cárdenas, Director del Centro de Atención Psicosocial a Inmigrantes
Por Cristian Lagos Soto/ Fuente: La Alternativa

El 2009 nace el Centro de Atención Psicosocial a Inmigrantes “Martín-Baró” (CAI) con el propósito de alentizar el proceso de integración de los inmigrantes y refugiados en nuestra ciudad. Su centro de operaciones se encuentra en la Escuela de Psicología de la Universidad Católica del Norte y actúa como centro de estudios y un permanente observatorio del tema inmigratorio en Antofagasta.

Un rol difícil si pensamos en que actualmente los medios de comunicación y las políticas de extranjería han logrado generar una estigmatización social en los inmigrantes – principalmente colombianos y ecuatorianos -, a raiz del reciente desbaratamiento de una red de tráfico liderada por colombianos y los últimos casos de deportamiento de extranjeros indocumentados o ilegales a sus países de origen.

Para Manuel Cárdenas, director del centro y docente de la escuela de psicología estos hechos los han presentado como un “logro de la autoridad”, siendo que en realidad se trata “de la derrota del pensamiento” y “una derrota a nuestra capacidad como sociedad para integrar y acoger a otros seres humanos”.

Conversamos con él para adentrarnos más en los avances logrados en este primer periodo de funcionamiento del CAI, cuáles son las atenciones más recurrentes que deben brindar, y conocer su opinión acerca de prejuicio social que se está levantando en torno a los inmigrantes; y de pasadita, hablar de la convocatoria que se encuentra realizando para la Marcha Por la Diversidad y la No Discriminación del próximo lunes 12 de julio, que busca manifestar el desacuerdo ciudadano con la política de expulsión que mantienen las autoridades de gobierno.

Manuel, ¿cuáles son las principales vías de acción que han adoptado con el CAI para la orientación y apoyo de los inmigrantes?

Desde el CAI se están trabajando varías líneas. La primera, vinculada a la atención de personas en el plano de orientación jurídica y de contención de los efectos psicológicos derivados de la situación de desprotección y vulnerabilidad en que se encuentran.
Una segunda línea es la socioeducativa, que aborda el trabajo en instancias de socialización en colegios -tanto con profesores, estudiantes y padres-, el trabajo con profesionales de los servicios públicos y con la comunidad en general, todo ello con una excelente acogida, y con otros agentes clave en el trabajo con inmigrantes. Finalmente, en el Centro realizamos investigación social con encuestas de opinión, estudios científicos e investigación-acción.

¿Hay alguna observación particular que haya surgido en el trabajo con estas personas?

Lo que hemos podido observar a través del trabajo en estas áreas, es el interés que hay en los inmigrantes por integrarse; los efectos devastadores que tiene sobre su calidad de vida el trato social del que son víctimas; y el deseo de la enorme mayoría de la comunidad de incorporarlos y compartir con ellos.

¿Y de qué manera influye a la estigmatización del colombiano o de cualquier inmigrante, el hecho de que algunos grupos de ellos estén dedicadas al tráfico de drogas?

Sin duda se trata de un tema complejo para el cual no hay una respuesta definitiva. Resulta evidente que de un tiempo a esta parte, se ha operado una identificación con un grupo nacional con ciertos problemas sociales, en este caso particular entre los colombianos y el tráfico de drogas. El efecto es muy acusado, toda vez que injusto.

Asimilar a todo un grupo amplio a las actividades de unos pocos es cuando menos una generalización excesiva y a todas luces errónea. El efecto de este fenómeno de asimilación, operado a través de los medios de comunicación y que responde al nuevo perfil de una política pública sobre la materia, afecta directamente a dicho colectivo por efecto de generalización, en su capacidad para integrarse en nuestra comunidad y, por consiguiente, de acceder a sus derechos sociales y a niveles de vida dignos.

Siempre se recalca lo negativo de los inmigrantes… ¿existen aspectos positivos de este intercambio cultural producido por la inmigración?

Los colombianos, como cualquier grupo, son muy heterogéneos, y son un aporte social relevante a nuestra comunidad, no sólo en términos de la diversidad y complejidad que incorporan, sino porque realizan trabajos que los chilenos ya no quieren ocupar, pagan impuestos, no utilizan los servicios sociales que pagan con dichos impuestos y mejoran con ello las prestaciones del sistema, etc. Claro, los inmigrantes no ocupan los servicios de salud pues son gente joven, sana y con ganas de emprender y trabajar.

Sin embargo, la asimilación de los colombianos con el narcotráfico y de las colombianas con el comercio sexual, sólo genera una imagen estereotipada que impide el contacto social entre grupos, facilitando los actos de discriminación y el prejuicio social. Me parece que tras esta forma de operar hay una política que no comprende la diferencia, que no sabe gestionarla. Una política que debe buscar mecanismos para justificar las acciones que de antemano ha decidido implementar. Se les quiere expulsar, ahora hay que encontrar o construir los motivos.

¿Cuál es la postura del centro respecto a estos hechos y cómo ven el que los extranjeros sean expulsados del país?

Mi postura, ya no hablo a nombre del CAI, es que cada persona debe ser libre para vivir y trabajar donde lo desee, pudiendo mantener sus señas de identidad propias (aunque estas se nos hagan extrañas). No es posible que los capitales y las mercancías tengan permiso para circular libremente, y que cada día se incrementen las trabas al libre movimiento de personas. Creo que hay que oponerse firmemente a esta política estrecha y miope, que nos resta riqueza y que sólo puede ser fuente de problemas, como lo han demostrado los países que han asumido estas políticas.

¿Crees que los medios de comunicación han ayudado a crear esta “figura” del colombiano-delincuente?

Los medios de prensa “oficiales” han cacareado a los cuatro vientos la relación ficticia “delito-inmigración”, y eso no es casual. Son unos irresponsables, pues sólo instalan la sospecha que permite operar policialmente sobre todo un colectivo. Se trata de gente esforzada, sacrificada, que sólo busca mejores horizontes para sí mismo y sus familias. Gente de trabajo, interesada en integrarse, en aprender de nosotros y que tiene mucho de sí para dar en la construcción de este país.

Respecto a la marcha que están convocando, ¿de quién nace la iniciativa, del CAI o de los estudiantes de psicología, y qué es lo que buscan generar en las autoridades?

Es iniciativa del CAI, pero esta ha sido conversada y coordinada con una serie de individualidades , estudiantes, profesionales comprometidos, ciudadanos comunes y corrientes y también de colectivos sociales y autogestionados que son sensibles a la situación de los inmigrantes. Es por eso que la marcha la hemos denominado de forma global “Marcha por la Diversidad y la No Discriminación” y sólo lleva por subtítulo el “NO a la política de expulsión de las autoridades”.

Ese día marcharemos y entregaremos una carta firmada por ciudadanos chilenos que no aceptamos que la expulsión indiscriminada sea la solución a ningún problema, por cuanto ese representa el no hacerse cargo del problema. En fin, se trata de una marcha amplia, ciudadana, abierta a todos y todas los que sienten que el camino que ha optado la autoridad no es el adecuado.

¿Crees que puede haber una atención mayor de las autoridades si la carta que se pretende entregar viene adherida por profesionales de una casa de estudios superiores?

Creo que el mejor efecto es la presión ciudadana. Hay miles de trabajos e informes académicos donde los verdaderos expertos dan sus opiniones, pero las autoridades y los medios de prensa no los utilizan. A ellos les interesa el poder, mantenerse en él, ganar votos. De este modo la expresión ciudadana es el mejor camino. Que ellos sepan que para esto no los apoyamos, que no pueden contar con nosotros si ese es el camino que nos ofertan. Ya sabemos por los propios medios de prensa que se ha triplicado el número de expulsiones en corto período, y que eso se presenta casi como un logro de la autoridad, cuando en realidad se trata de la derrota del pensamiento, de una muestra de incapacidad para entender un fenómeno complejo y una derrota de nuestra capacidad como sociedad para integrar y acoger a otros seres humanos.

Comparte esta información...
Share on FacebookEmail this to someonePin on PinterestDigg thisPrint this pageTweet about this on Twitter

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *