¿Se puede cambiar el mundo con tan sólo un clic?

María Fernanda WRAY/México /conciencia 2.0

Internet y las redes sociales son herramientas útiles para involucrarse y contribuir a hacer del planeta un lugar mejor

Era septiembre de 2009. En plena crisis económica, el Senado mexicano impulsó una iniciativa para gravar con impuestos del 4% a las telecomunicaciones (que después bajaron hasta un 3%), entre ellas se pretendía encarecer Internet, bajo la premisa de que el acceso a la Red podía ser considerado prácticamente como un “artículo de lujo”.

Pero el Senado no contaba con la existencia de Twitter. Y tampoco con que la sociedad civil mexicana, principalmente la de la capital, iba a reaccionar de la manera en que lo hizo. A raíz de que algunos tuiteros llamaran la atención sobre el impuesto y lo que éste podía significar (en el país con el servicio de telefonía e Internet más caros de toda América Latina) se puso en marcha #internetnecesario, un movimiento que aglutinó a miles de personas que, a través de Twitter, Facebook y otras redes sociales, empezó a organizarse y a presionar a los senadores para que el impuesto sobre Internet finalmente no llegara a ejecutarse.

Los ciudadanos no sólo abrieron transmisiones vía streaming de las discusiones legislativas, informaron sobre cómo estaba la situación de Internet en otros países (evidenciando el retroceso que significaba el impuesto para México) y realizaron convocatorias para hacer salir a la gente a las calles, sino que consiguieron captar la atención de los líderes de opinión y de los medios tradicionales de comunicación.

En pocos días, #internetnecesario era la noticia de ocho columnas del país. Los senadores, acorralados y sintiéndose bajo el escrutinio público, no pudieron sino votar unánimemente en contra del impuesto (y abrir, por supuesto, cuentas personales de Twitter para tener un termómetro social más certero).

Histórico

Nunca se había visto algo así en México, un país en el que los monopolios de las telecomunicaciones son omnipresentes y omnipotentes, y donde las posibilidades de participación ciudadana están sumamente restringidas.

“Que la sociedad tenga visibilidad mediática es prácticamente imposible, –opina Paola Ricaurte, profesora investigadora del Departamento de Estudios Culturales del Instituto Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México–. Puesto que es una sociedad tan cerrada, jerárquica, controlada en términos de todos los poderes del Estado, la única manera que han encontrado algunas personas de organizarse, llamar a la movilización y difundir cierto tipo de información es a través de Internet”.

Una pequeña ventana

Es curioso que en México, un país con tan sólo un 18% de hogares con acceso a Internet y en el que se estima que la penetración de la Red no llega al 30% del total de la población, se esté dando este fenómeno, que se ha acrecentado desde 2009. Pero al ser un medio que aún no está regulado como los demás, ha logrado convertirse en una herramienta eficaz de divulgación de causas y realidades que no tienen cabida en los diarios, la televisión y las cadenas radiales. (Información actualizada sobre el estado de las tecnologías de la información y la sociedad civil mexicana se puede encontrar aquí).

“Lo destacado es que la Red ha permitido que un sector, principalmente compuesto por jóvenes urbanos, con educación más elevada del promedio, pueda tener una pequeña ventana para asomarse al mundo” dice Paola Ricaurte.

Buenas causas

Para asomarse al mundo y también para cambiarlo.Tras #internetnecesario han existido otras experiencias exitosas de cómo a través de la Red se han podido movilizar conciencias, como en el caso de:

#losqueremosvivos, movimiento para demandar garantías y seguridad para los periodistas mexicanos.

#JusticiaABC, que busca el castigo de los involucrados en el incendio de una guardería que causó la muerte de 49 niños en Sonora, México.

En algunos de estos movimientos ha estado involucrado Daniel Gershenson, un hombre que se dice “muy malo para estas cuestiones de la tecnología” pero que no puede vivir sin su Blackberry (“es mi herramienta de trabajo”) y sin estar pendiente del Twitter y de otras redes sociales.

Gershenson es presidente de Al Consumidor una asociación que defiende, alerta e informa a los ciudadanos sobre los abusos de los prestadores de servicios en México, y de Alarbo, dedicada al rescate, rehabilitación y conservación de áreas verdes.

De uso múltiple

Hace dos años empezó a usar Twitter pensando que era una manera superficial más para mantenerse en contacto con los amigos, hasta que descubrió sus verdadero potencial: “Me deslumbró cuando empecé a ver que algunas de mis causas se retuiteaban”.

Gershenson (@alconsumidor en Twitter) se dio cuenta que “el ciberactivismo es de uso múltiple. Se va ampliando a un círculo concéntrico de causas y temas. Encuentras una causa y se va amoldando a lo que ya has estado haciendo”, y por eso desde entonces ha estado involucrado iniciativas como la de #accionescolectivas (la etiqueta o hashtag con la que se le conoce en la Red), un proyecto de reformas legales en defensa de los derechos colectivos.

Gracias a la presión directa de los ciudadanos (“nadie sabía lo que eran las acciones colectivas hasta que empezamos a mover el tema en las redes sociales”, recuerda Gershenson), la cuestión ha tenido eco en la Cámara de Diputados, que ha aprobado ya una ley al respecto. El siguiente paso: que ésta tenga la venia del Senado, lo que se espera suceda en los primeros meses de 2011.

¿Activistas de sofá?

El ciberactivismo ha sido duramente criticado por algunas personas y organizaciones con el argumento de que en vez de movilizar, promueve la apatía. El peligro es que las personas, en vez de salir a las calles y realicen el activismo tradicional, se queden cómodamente sentadas frente a la computadora.

“Hay cierta razón en decir eso”, opina Areli Rojas, estudiante de Ciencias Políticas, de 21 años, que se dice “activista física tanto como virtual”. A @Barbieroja, su nombre en Twitter, le interesan muchos temas, pero principalmente los que tienen que ver con los derechos de las mujeres y las niñas. Areli reflexiona: “Hay gente que sólo da un RT (retuit) o pone “me gusta” en Facebook, y que no pasa de ahí. Pero hay otras personas que se preocupan por leer, ver qué información transmitir, y proponer. Creo que todo aporte es valioso y está bien lo que cada uno pueda hacer”.

Areli forma parte del ContingenteMX, una organización cuyos integrantes, principalmente jóvenes tuiteros de varias ciudades del país, usan Internet para informar, denunciar, sumar a más personas y convocar a acciones concretas para cambiar a México.

Actívate clic a clic

¿Te interesa hacer ciberactivismo? Aquí hay varios consejos para empezar:

1. Busca qué causas te interesan. Puede ser algo que sucede en tu edificio, tu cuadra, tu barrio.

2. Hazte amigo de la tecnología. Crea cuentas en redes sociales, como Twitter, Facebook, Flickr (para subir fotos) o YouTube (para subir vídeos). En sitios como Tactical Technology Collective te dan buenos consejos sobre cómo usar la información para generar el cambio.

3. Infórmate. Es tu responsabilidad tener los datos objetivos sobre el problema y también aportar soluciones. Busca fuentes en Internet y casos parecidos en otros lugares. Lee.

4. Empieza a sumar gente a tu causa. Puedes empezar por tus amigos o gente que conozcas y luego ampliar a otras personas que quizás piensen como tú.

5. Ofrece información de calidad sobre tu causa. Corrobora los datos. No informes de cosas que no tengas certeza de la fuente de la que provienen. Acuérdate de exponer siempre qué, cómo, cuándo, dónde, por qué.

6. Propón soluciones y busca que los demás también lo hagan. Suma voluntades.

7. Busca aliados. Tal vez otras organizaciones y personas también estén trabajando sobre las mismas causas que te interesan. Puedes usar sitios como Jumo que sirven para conectar a personas de todo el mundo con causas comunes.

8. Haz visible tu causa para generar eco en otros medios. Crea documentos, boletines, correos electrónicos, sitios de Internet. Contacta con los medios, busca acciones que puedan verse.

9. Sé recíproco. Comparte información con otras organizaciones y personas, difunde otras causas.

10. Por último, siempre recuerda que, como decía la escritora y activista estadounidense Alice Waker: “El activismo es la renta que pago por vivir en este planeta“. Puedes hacer algo, empezando con unos clics al día, para pagar tu renta.

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