¿ES POSIBLE PARAR A LA DERECHA?

por Álvaro Ramis (Presidente Asociación Chilena de ONGs ACCIÓN)

El análisis de los medios ha sobreabundado en estadísticas y porcentajes. Es cierto que Piñera quedó al borde del 45%, que Frei no alcanzó a superar el 30, que Enríquez-Ominami, traspasó el 20 y que Arrate marcó un 6. Es verdad que la distancia entre Piñera y Frei es de 14 puntos. Todos estos números son reales, pero nos pueden hacer olvidar el dato fundamental: no estamos ante un campeonato de fútbol sino ante una elección presidencial. Y por ello la clave que resolverá la sucesión de Michelle Bachelet se dará en el campo de la deliberación ciudadana y no por la vía de las calculadoras electorales. Si sólo se tratara de números es evidente que Piñera lo tiene todo para triunfar, pero en política las cosas no son tan simples como sumar o restar.

Eduardo Frei se enfrenta a una disyuntiva muy clara. Para alcanzar la mayoría necesitará representar alguna forma de consenso que convoque a quienes han votado a los candidatos que han quedado fuera de la elección. Usando las categorías de Gramsci este consenso puede ser pasivo, basado en la coacción, el miedo, la ausencia de alternativas, o por el contrario puede ser un consenso activo, basado en la convergencia en torno a un horizonte compartido. Si Frei y su comando adoptan la primera estrategia,  su derrota será segura. Si la Concertación cree que el miedo a la derecha será un aliciente suficiente para que los votantes de Arrate y Enríquez Ominami se sumen a Frei no han comprendido nada de lo que ha ocurrido en esta elección. La única alternativa que tienen es construir un consenso activo, basado en la posibilidad de reflejar de alguna manera la agenda progresista que se ha construido desde la sociedad civil en los últimos diez años. Este consenso no puede centrarse en la figura de Frei ni en la de su entorno político inmediato. Debe motivar de tal manera que permita captar el voto de personas que jamás votarían por él, pero que podrían hacerlo a pesar de él.

Se trata de propuestas con contornos difusos, pero que van mucho más allá de frases bonitas o buenas intenciones. Sin ánimo de agotar los contenidos de este posible nuevo consenso, la Asociación Chilena de ONGs ACCIÓN presentó en noviembre pasado una demanda ciudadana por más participación y más democracia a representantes de los cuatro comandos presidenciales. Es sintomático que los únicos que manifestaron coincidencia con estas propuestas fueran los representantes de ME-O y Arrate y que desde el comando de Frei sólo respondiera desde el silencio administrativo. Con el ánimo de encender el debate y acelerar la reflexión ponemos nuevamente estos puntos a consideración de Eduardo Frei y su comando, esperando ahora mayor claridad respecto a cada una de estas demandas ciudadanas:

1. Aprobar y reglamentar el proyecto de Ley de Asociaciones y Participación Ciudadana en la Gestión Pública, incorporando las opiniones y propuestas de la sociedad civil.

2.- Impulsar un marco jurídico que otorgue reconocimiento legal a las ONGs como actores legítimos del desarrollo y la democracia, así como financiamiento público a las acciones de interés común realizadas por estas organizaciones.

3.- Urgir al parlamento a que apruebe el Defensor Ciudadano, figura que protegerá los derechos y garantías constitucionales frente a las entidades públicas o privadas.

4.- Enviar al Parlamento un proyecto sobre la Iniciativa Popular de Ley, que permita a los ciudadanos enviar al parlamento proyectos de Ley, una facultad que hoy radica en el Ejecutivo y el Legislativo.

5.- Ampliar instituciones de democracia semi directa, como el referéndum o plebiscito, y mecanismos de seguimiento y control ciudadano como la revocabilidad de los mandatos.

6.- Impulsar una Ley orgánica para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres y una Ley de Cuotas para corregir el déficit de representación política de las mujeres.

7.- Urgir al parlamento a aprobar la Ley contra la discriminación.

8.- Exigir que las legislaciones sobre radios comunitarias y televisión digital cuenten con un adecuado proceso de participación ciudadana y que las propuestas de las organizaciones de la sociedad civil en estos temas sean tomadas en cuenta en el debate parlamentario.

9. – Dar término de la inhabilidad de los dirigentes sindicales y gremiales para presentarse a cargos parlamentarios.

10.- Dar urgencia a la Ley marco sobre derechos sexuales y reproductivos.

11.- Insistir al parlamento en la ratificación del Protocolo Facultativo de la CEDAW (Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer)

12.- Promover la elección directa de los gobiernos regionales.

13.- Impulsar una Ley de Protección Integral de la Infancia o un Código de la Niñez.

14.- Dar reconocimiento constitucional a los pueblos indígenas.

15.- Incorporar en la Ley que Reforma la Institucionalidad Ambiental, actualmente en discusión en el Parlamento, participación ciudadana vinculante en la Evaluación Ambiental Estratégica (EAE) de las políticas, planes y programas y en la evaluación ambiental de los proyectos de inversión.

16.- Finalmente, impulsar un real debate sobre las Reformas necesarias a la Constitución o derechamente generar una nueva Constitución mediante un proceso constituyente y con ratificación popular, que ponga fin al sistema binominal y que incluya la inscripción automática, el derecho a voto a chilen@s en el exterior y las reformas laborales y ambientales

Foto: .Vali.

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